Casi todas las historias románticas escritas terminan en el momento máximo de amor entre los protagonistas, como cuentos de telenovela o películas que crean estereotipos consagrados de lo que es el amor de pareja.
En lo personal a mi me gustan mucho las historias románticas, especialmente las que terminan con la frase repetitiva de “Y VIVIERON FELICES PARA SIEMPRE”.


Se que no he estado escribiendo con frecuencia y para los que me han preguntado, ¿Por qué? Quiero decirles que he estado trabajando en la edición de mi libro “El Aguanima de Peten” y al mismo tiempo en el proceso de conversión de “El rey de la granja” en libro. Muy pronto ambos libros serán publicados. Pero aquí les comparto esta publicación que escribí una noche cuando soñé que mi cuñado y su pequeña hija se reencontraban después de mucho tiempo de estar separados.
Hace algunos años leí una historia en un libro acerca de lo que pasaría si todos fuéramos millonarios y como referencia aprendí que eso es algo imposible de que ocurra, pero si pudiera ser posible entonces enfrentaríamos un serio problema porque ninguna persona estaría dispuesta a trabajar y producir los elementos necesarios para mantener el desarrollo económico, cultural, físico e intelectual que nos convierte en una sociedad. Por lo cual comenzaríamos a experimentar una escasez de todos los productos básicos necesarios para subsistir. Así como del desarrollo físico e intelectual de las nuevas generaciones debido a que todos trataríamos de disfrutar de los beneficios de ser millonarios, adquiriendo casas más grandes, comprando y consumiendo todo lo que quisiéramos, viajando a diferentes partes del mundo sin esforzarnos por ser productivos.




Desde niño me ha gustado mucho cocinar y modificar las recetas de cocina para darles un toque muy personal y de alguna forma convertir las recetas en originales combinaciones de ingredientes y sabores a mi estilo particular de prepararlos. En esta ocasión quiero compartir con ustedes una receta a la cual le puse el nombre “Como homenaje a una gran mujer” que fue un ejemplo en muchos aspectos en la vida de muchas personas. Esta receta la utilizo cada época navideña para preparar María Amelia Cake, y siempre que lo hago, me recuerdo como María Amelia se comía casi el pastel entero y con una sonrisa jovial me decía, “Tú tienes la culpa por hacerlo tan bueno, esta perfecto. ¿Sera que me puedo llevar un pedacito para Papa? que se quedó en casa.” Así que cada vez que horneaba hacia un cake especial para ella y a tan solo unos días de su partida quiero decir que su alegría y dulzura permanecerá en el sabor del cake sin importar que esta época navideña sea la primera de muchas que María Amelia no lo comerá.
Hay diferentes formas de despedirnos según las circunstancias, el tiempo que estaremos separados, el lugar donde estemos en el momento de la despedida. Si nos despedimos de un familiar, un amigo o algún conocido, también puede ser una despedida formal o informal, como, por ejemplo: Adiós, Hasta Pronto, Hasta Mañana, Que Te Vaya Bien, Hasta La Próxima. Y todas las formas de despedida causan un grado de dolor, pero solo hay una forma de despedir a un ser querido cuando físicamente se va para siempre de nuestro lado. Que además de ser dolorosa, lleva implícita fe, amor y la esperanza plasmada en cada una de sus letras cuando nos despedimos repitiendo: