
Muchos han sido los que a través de la historia han escrito acerca de la búsqueda incansable del Elixir de la Vida que puede dar como resultado la Eterna Juventud. Piratas, filósofos, alquimistas, científicos y devotos creyentes han realizado grandes descubrimientos químicos tratando de crear la poción exacta que pueda alargar la vida del ser humano; o se han embarcado en la búsqueda terrenal que los lleve al lugar exacto donde se encuentra tan ansiado tesoro.

El sonido del viento se mescla con tu risa como notas musicales que alegran mi vida. Tu rostro brilla como la brisa del roció de la mañana al ser iluminada por el sol. Te veo correr, saltar y bailar al compás de tu canción favorita que melodiosamente sale de tus labios.
Mientras cenamos celebrando los veintiún años de mi hija Amy, en medio de conversaciones llenas de risas; ella me pregunta, “¿Como ha sido para ti vernos crecer? Quiero saberlo porque hoy ya cumplí 21 años.” Yo le respondí, “Si te doy la respuesta en este instante, vas a comenzar a llorar. Entonces nos comenzamos a reír y seguimos comiendo.
La biblia no menciona que edad tenía Jose cuando se casó con Maria. Tampoco cuando nació Jesus. Ni siquiera menciona la edad que tenía cuando murió. De hecho, se escribió muy poco de Jose a pesar de que su presencia como esposo, cabeza de familia y padre putativo de Jesucristo fue trascendental en los planes de Dios.

En el momento que Eva y Adán comieron del fruto prohibido, abrieron sus mentes al conocimiento de las artes, la ciencia, el descubrimiento, la sabiduría, la libertad de poder elegir entre el bien y el mal; trayendo sobre si la consecuencia de que sus cuerpos inmortales fueran transformados a un estado mortal y temporal de vida. En otras palabras, permitieron que la muerte comenzara a formar parte de sus vidas.

Las expresiones de asombro en el rostro de un niño cuando recibe una sorpresa agradable o descubre algo nuevo por primera vez, son reflejo de la pureza de su corazón que rebosa de alegría, la inocencia de sus pensamientos y el amor que lo rodea.

En mi libro EL REY DE LA GRANJA en el primer capitulo se hace referencia a una tormenta: “Las nubes oscurecieron el cielo, los truenos comenzaron a opacar el silencio, la mañana se torno negra; de repente se oyó el estruendo de relámpagos. Mientras un torrente de lluvia fría descendía del cielo.”