
¿Cuántos de ustedes pueden definir la palabra “SERA”? Porque para mi es una confusión total querer encontrar la definición correcta. “SERA”, puede ser una afirmación, negación, sustantivo, verbo, pregunta, respuesta, expresión de admiración o simplemente la verdad absoluta de SER o ESTAR.

Las expresiones de asombro en el rostro de un niño cuando recibe una sorpresa agradable o descubre algo nuevo por primera vez, son reflejo de la pureza de su corazón que rebosa de alegría, la inocencia de sus pensamientos y el amor que lo rodea.

En mi libro EL REY DE LA GRANJA en el primer capitulo se hace referencia a una tormenta: “Las nubes oscurecieron el cielo, los truenos comenzaron a opacar el silencio, la mañana se torno negra; de repente se oyó el estruendo de relámpagos. Mientras un torrente de lluvia fría descendía del cielo.”
Es muy común escuchar que las palabras se las lleva el viento, pero las acciones se quedan tatuadas en muchas ocasiones aun en el alma. Si no cuidamos nuestra forma de hablar, actuar o pensar cuando interactuamos con las personas que amamos podemos ocasionar heridas que permanecen abiertas como carne viva abrazada por el calor del fuego o martirizada por la sal de la amargura que corroe el corazón de quien ha sido victimizado consciente o inconscientemente por nosotros mismos, que somos las personas a quienes ellos también aman.
Desde muy pequeño comencé a desarrollar diferentes trabajos. Creo que tendría alrededor de los cinco años cuando le pedí a mi padre que me comprara una caja para lustrar zapatos, porque quería comenzar a trabajar y ganar mi propio dinero. Me sentí muy feliz cuando mi padre me entrego mi cajita para lustrar zapatos. Así desarrolle el oficio de lustrador por varias semanas durante las cuales fui muy exitoso, hasta que los lustradores de mayor edad me corrieron del parque central de mi pueblo, ya que se enojaron al observar como las personas preferían hacer cola y esperar a que yo les lustrara los zapatos. Creo que eso ocurría debido a mi edad, ya que al verme tan pequeño las personas se sentían motivadas a darme sus zapatos para que yo se los lustrara.
Es una utopía aspirar a la felicidad eterna en un mundo mortal donde la imperfección traza y define los esquemas de un matrimonio ideal; a menos que se esté dispuesto a respetar, perdonar, amar sin límites y perseverar día a día, sin perder el enfoque que nos ha llevado a establecer una unión de común acuerdo; mientras caminamos enfrentando desafíos en el camino de la vida. Aprendiendo a vivir y disfrutar cada instante que pasemos junto a la persona amada. Fortaleciendo toda cualidad o aspecto que nos haya enseñado a AMAR.
Hay ocasiones en que amar duele… Duele en el alma. Ese dolor se siente en el corazón y provoca dolor físicamente en el cuerpo. Duelen cada una de las partes internas de los órganos que nos hacen sensibles a las emociones. Duele tanto que al expresarlo con llanto, nuestras lagrimas se vuelven amargas. Especialmente cuando no somos auténticos para dar o recibir AMOR.