COLORES DE OTOÑO EN PRIMAVERA (PARTE XVI)

bride in wedding dress on wedding day

Existen emociones difíciles de soportar o controlar, debido al cataclismo que ocasionan en el interior de nuestros cuerpos.  Especialmente cuando atacan directamente al corazón.  Las emociones humanas se despiertan instantemente como reacciones positivas o negativas a influencias externas que no podemos controlar.  Y aunque pueden comenzar como simples chispas de fuego, pueden llegar a crecer desmedidamente, obligando a que nuestro cerebro suprima toda función corporal para evitarnos sufrir a causa de un intenso dolor que podría destruirnos por completo.

woman wearing white wedding gown holding hands with man while walking

Eduardo observaba atónito como Susana caía al suelo.  Mientras Nora lo observaba a él totalmente desconcertada, sin saber cómo reaccionar ante los gritos mezclados con llanto de April y John.  Algunas personas corrieron a ayudar a Susana.  Eduardo permanencia petrificado sin poder coordinar sus movimientos.  Su cerebro no reaccionaba, sus sentidos estaban distorsionados, su corazón se aceleró y su percepción de la realidad se desvaneció, ya que para él estaba resultando muy difícil definir el grado de egoísmo o amor implícito en sus propias acciones.  El sonido de una ambulancia comenzó a flotar en el ambiente, mientras Alicia sujetaba a Eduardo por la camisa gritándole descontroladamente palabras que Eduardo no podía entender.

reception outdoors

La recepción se suspendió.  Nadie supo quien llamo a la ambulancia, ni cómo fue que la ambulancia llego tan rápido, pero fue una bendición para Susana que la trasladaran inmediatamente al hospital.  April y John estaban en shock sintiendo el rechazo de Nora, que luchaba por mantenerlos alejados de ella.  Los gemelos no comprendían a cabalidad lo que estaba ocurriendo.  Para ellos solo existía una verdad “Su madre no estaba muerta”. 

En medio del desconcierto, la DECEPCION se apodero del corazón de Nora que intensamente miraba a Eduardo con enojo.  Nora se acercó a Eduardo buscando una explicación.  Pero Eduardo enmudecido y con el cuerpo totalmente frio no pudo articular ninguna palabra. Entonces Alicia tomando a su hija por el brazo derecho se la llevo con ella, alejándola de Eduardo.  April y John buscaron la protección de su padre y se abrazaron a Eduardo que continuaba amedrentado sin poder moverse.

photo of woman lying in hospital bed

Muchos acontecimientos ocurrieron durante los cuatro días que Susana estuvo inconsciente en el hospital.  Susana había sufrido un pre- ataque del corazón, su recuperación fue lenta y los medicamentos que le administraban los doctores la habían mantenido sedada.  Cuando Susana abrió los ojos, lo primero que vio fue el rostro de Nora. Una sonrisa se dibujó en sus labios y lentamente levanto su brazo derecho para acariciar el rostro de Nora, mientras repetía constantemente, “ANA”.

“No soy Ana, me llamo Nora.  Yo también soy tu nieta.  Yo soy la gemela de Ana”, Dijo Nora con suavidad, mientras besaba la frente de Susana.  “Mi madre me conto toda la verdad el día de mi boda con Eduardo.  Yo nunca supe que tenía una abuela.  Ese día me enteré de que mis padres no eran los que me criaron.  Esta situación ha sido muy difícil para mí. Yo he permanecido junto a ti todos estos días, mi corazón siente amor por ti, aunque no te conocía.  Si tú me lo permites, yo quiero permanecer a tu lado.  Me quiero ir a vivir contigo.  En este momento no quiero estar con Alicia; tampoco quiero volver a ver a Eduardo” Nora hizo una pausa y luego comenzó a llorar.  Sus hermosos ojos verde esmeralda se desbordaban como mares fuera de su cause con la marea alta; derramando desde lo más profundo de su alma, tristeza, decepción, dolor y mucha confusión a través de su llanto.

OTONO-48El sufrimiento que Nora estaba experimentando conmovió profundamente a Susana y reacciono abrazándola, envolviéndola en su propio calor, transmitiéndole seguridad al hacerla sentir que no estaba sola.  Susana hubiera querido hacer muchas preguntas para despejar su propia incertidumbre acerca de lo que había ocurrido durante todos los años que Nora estuvo lejos de ella.  Pero la prudencia le indico que no era el momento de hacer preguntas, sino de dar amor.  Por lo cual se quedó cayada, manteniendo a Nora abrazada mientras le acariciaba el cabello.

El día que Susana salió del hospital, fue con Nora a la casa de Alicia para buscar algunas cosas.  Alicia quiso evitar que Nora se fuera de su casa, pero Nora ignorando todo lo que Alicia decía, se apresuró a recoger sus pertenencias.   Susana miraba a Alicia con desdén, suprimiendo su deseo de demandarla por lo que había hecho años atrás.  Ya que Nora le había pedido que no actuara legalmente en contra de Alicia porque no quería que fuera encarcelada.

Cuando Nora termino de recoger sus pertenencias salió de la habitación sin despedirse de Alicia.  Pero antes de abrir la puerta para salir de la casa sintió una mano fuerte que la sujetó de su brazo izquierdo.  “Me has estado esquivando estos días.  Pero tenemos que hablar.  Necesito que me des la oportunidad de explicar porque no te dije la verdad acerca de Ana.” Dijo Eduardo con palabras entrecortadas.

OTONO-43Nora se dio la vuelta.  Miro fijamente a Eduardo, entonces con rabia y dolor en sus palabras respondió bruscamente, “¡Suéltame! ¿Qué me vas a explicar? Vienes a decirme que cada vez que me besabas, estabas besando a mi hermana.  Me vienes a decir que cada vez que me miras la miras a ella.  Me utilizaste para reemplazar a Ana.  Yo te ame, te entregue mi corazón.  Has sido muy cobarde al quedarte callado y no decirme la verdad desde el principio.  No quiero verte Eduardo, entiende que me estoy muriendo de dolor.  Necesito sacarte de mi vida.  ¡Tú no me amas! Tu sigues enamorado de Ana y en mí solo vez el reflejo de tu amor por ella.”

Al escuchar a Nora, Eduardo la sujeto por la cintura y se puso de rodillas frente a ella.  Sus ojos color de miel demostraban que estaba sufriendo.  Su rostro estaba pálido y tenía ojeras fuertemente marcadas alrededor de sus ojos.   Sus resecos labios se abrieron para pedir perdón, pero el llanto ahogo sus palabras dentro de su pecho.  Al ver la desesperación que Eduardo reflejaba, Nora comenzó a llorar porque lo amaba.  Sin embargo, lo empujo con fuerza gritándole, “Tu no me amas a mí, tu sigues enamorado de Ana.”  Luego Nora abrió la puerta y salió corriendo hacia la calle.

Eduardo permaneció de rodillas, atónito por la reacción de Nora.  Entonces sorpresivamente se puso de pie y salió corriendo detrás de ella.

CONTINUARA…

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