Por un instante la mirada de ambos se entrelazó fijamente. Manuel no dijo nada al verse descubierto por Alondra. La fuerte impresión que Alondra recibió al ver a su padre engañando a Hilda, provoco que su corazón se oprimiera lleno de decepción, envuelto en una desagradable acidez que carcomió todos sus sentimientos.
LA ALONDRA DE ORIENTE. (Parte VI)
La aguja del reloj se mueve contante e invariablemente siguiendo su ritmo pausado, mientras que a cada segundo marcado va convirtiendo el tiempo presente, “EN PASADO”. Y nunca se detiene… A menos que la fuente de energía que lo impulsa a seguir trabajando, se consuma con el ritmo acelerado de su propio trabajo, hasta dejar de funcionar por el descaste ocasionado con los años.
LA ALONDRA DE ORIENTE. (Parte V)
La luz del nuevo día comenzó a brillar sobre Jutiapa, disipando sombras de confusión y dolor con la calidez del sol, que energéticamente comenzó su ascenso sobre el cielo jutiapaneco. Los pájaros comenzaron a cantar en sus nidos. Las flores a esparcir su olor. El viento frio de la mañana a mover las ramas de los árboles y el gallo de la vecina a llenar el ambiente con su canto. Parecía que la luz del sol envolvía todo la que tocaba; como invitando a cada persona que se estaba preparando para salir a trabajar a sentir la perfección del nuevo día en su corazón.
LA ALONDRA DE ORIENTE. (Parte IV)
Alondra tenía una expresión de resentimiento reflejada en su rostro. Resentimiento que penetro su piel viajando rápidamente por sus venas hasta llegar a su corazón. Transformándola de forma dramática, hasta dejar de verse como niña para convertirse en una arpía capaz de lastimar y con vehementes deseos de hacer daño.
LA ALONDRA DE ORIENTE. (Parte III)
Tal vez parece contradictorio hablar del tiempo que puede transcurrir lentamente para las personas que sufren alguna dolencia. O tan rápido como una estrella fugaz, para los que inmersos en su propio mundo disfrutan de una vida feliz, sin perciben el dolor ajeno que en muchas ocasiones se puede mitigar con una SONRISA.
LA ALONDRA DE ORIENTE. (Parte II)
Es muy común escuchar a las personas decir frases que no comprenden a cabalidad. Frases que son creadas con palabras fáciles de memorizar. Y que, por la sencillez con que son escritas, no comprenden totalmente el complejo significado que poseen o el daño psicológico que ocasionan al ser esparcidas inconscientemente cuando se repiten de forma irresponsable.
LA ALONDRA DE ORIENTE.
La noche gris presagiaba un acontecimiento brutal, que comenzó con escalofriantes gritos de dolor que provenían de la vieja casa construida de adobe al final de la calle. La casa del Sombrerón, como se le conocía había sido recién alquilada y estaba ubicada en uno de los barrios más populares de Jutiapa. Al final del patio de la casa había una imponente ceiba, cuyas ramas estaban siendo utilizadas como brazos de tortura.
GRATITUD.
Como la tierra de Tara es Jutiapa para mí…
Lugar donde renuevo mi energía y se fortalece mi espíritu al vivificarse cada célula de mi cuerpo en armonía con mis creencias religiosas, brindándome la oportunidad de sentirme más cerca de Dios, a través de la amistad inquebrantable de mis amigos de la infancia y juventud. Evocando mis días de adolescencia cuando se entretejieron lazos fortificados en vivencias compartidas con cada uno de aquellos, que a través del tiempo han permanecido inamovibles a un sentimiento fraternal de amor, de servicio reciproco y gratamente compartido.
ATADURAS
A tu vida estoy atado… Como si el cordón umbilical nunca hubiera sido cortado.
En el trayecto de la vida hay viajes que son cortos y otros viajes que son largos. Sin embargo mantenerse de pie con la frente en alto, es muy difícil cuando sientes que todo tu ser se quiebra en pedazos.
HIELO O FUEGO
Cuando somos niños generalmente queremos experimentar con sensaciones nuevas, tratando de descubrir el mundo que nos rodea. Explorando situaciones que en algunos casos son peligrosas, sin medir limites porque carecemos del conocimiento necesario para poder definir a plena conciencia lo que hacemos.
