Con paso lento y sin saber hacia dónde ir, Eduardo caminaba con la tristeza aprisionada dentro de su pecho. Sus pensamientos no coordinaban sus pasos ya que el sabía que no podía pedirle ayuda a ninguno de sus amigos. Sin embargo, su cerebro instintivamente comenzó a guiarlo hacia la casa de Susana. El camino era largo y las sombras de la noche comenzaron a aparecer por todos lados. Eduardo camino por cuatro horas hasta que sin darse cuenta estaba parado frente a la puerta de la casa de Susana. Quería tocar y pedir que le permitieran entrar, pero no se atrevió a hacerlo. Eduardo tenía miedo al rechazo por parte de Susana. También se sentía avergonzado por no tener nada que ofrecer. Sintiendo pena por si mismo, se dejó abatir por el sentimiento de impotencia que había arrastrado entre sus pies, desde que salió de la casa de sus padres como una pesada carga. Sintiendo que no tenía esperanza alguna de obtener la aprobación de sus padres para casarse con Ana, lentamente se fue deslizando sobre su espalda repesado en la puerta hasta quedarse dormido sobre el suelo abrazado a su mochila escolar.
COLORES DE OTOÑO EN PRIMAVERA (PARTE V)
Pálido y consternado, Eduardo no pudo contestar inmediatamente. El sentía como todo su cuerpo vibraba, mientras su masculinidad se despertaba al sentir el rose de las manos de Ana que le acariciaban el rostro y el pelo. Aturdido y con la mente enajenada por el cumulo de sensaciones que despertaba el olor a rosas en primavera que emanaba el perfume de Ana, lentamente balbuceo “Sssi, Si me quiero casar contigo Ana”. Mientras observaba como los rojizos-dorados cabellos de ella brillaban a la luz del sol deseando que ese momento se volviera eterno y que nunca terminara.
COLORES DE OTOÑO EN PRIMAVERA (PARTE IV)
Susana observaba el reloj constantemente. Ya habían pasado diez minutos después de la hora de salida de la escuela y Ana no salía. Pasaron diez minutos más y Susana comenzó a desesperarse. Algo no estaba bien, Ana podría retrasarse dos o tres minutos, pero veinte minutos de atraso era algo inusual. Susana busco donde parquear el carro y comenzó a caminar hacia la oficina de la escuela. Estaba nerviosa pensando que podría haber ocasionado el retraso de Ana. Justo cuando Susana se disponía a hablar con la secretaria, escucho la voz de Ana, “Susana, ya estoy aquí ¿Nos vamos a casa?”.
COLORES DE OTOÑO EN PRIMAVERA (PARTE III)
Ana creció siendo el centro del universo en la vida de Susana. La niñez de Ana estuvo llena de diversión y amor. Susana se entregó por completo al cuidado de su nieta, proveyéndole todo lo que Ana necesitaba o deseaba, de tal forma que Ana desarrollo un carácter fuerte y en algunas ocasiones intransigente. Pero con un espíritu dulcemente alegre y un corazón benevolente.
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COLORES DE OTONO EN PRIMAVERA (PARTE II)
Con el rostro pálido, las piernas temblando y sujetando firmemente la silla de bebe, se encontraba Susana frente a las puertas del hospital cuando su amiga Irene llego a buscarla para llevarla de regreso a su apartamento. La trágica noticia del desplome del trencito estaba resonando en todos los medios de comunicación, mientras en el corazón de Susana retumbaba como una explosión de angustia y miedo por lo que le hubiera podido ocurrir a su familia.
Tratando de calmar la visible preocupación de Susana, Irene le hablo con voz apacible, “No te angusties anticipadamente. Iremos al lugar del accidente. Tú te quedaras esperando en el carro, mientras yo busco a tu familia. Ya verás que ellos están bien, las noticias siempre exageran los acontecimientos.”
CORAZON CONTENTO.
Durante los últimos meses solo he recibido cartas, mensajes, noticias y sentimientos que expresan tristeza, dolor, sufrimiento, desesperación, incomprensión o soledad. Y quisiera recordarles que para no olvidar a los seres queridos que han partido en un viaje sin retorno, de regreso a un mundo espiritual donde pueden descansar hasta que nos volvamos a reunir con ellos. Solo tenemos que recordar los momentos felices, los detalles cariñosos, los regalos recibidos, las muestras de amor, los viajes, las fiestas, las enseñanzas y los días llenos de luz que hayamos podido compartir para sentirnos unidos a ellos, pero dejándolos volar libres como el viento hacia un mundo lleno de sol, esperanza, sabiduría, donde se puede descubrir que no morimos para siempre, porque nos atan lazos inquebrantables de AMOR ETERNO.
COLORES DE OTOÑO EN PRIMAVERA (Parte I)
Esta historia la escribí hace como un año. Hoy la comienzo a compartir con ustedes. Espero les guste y me acompañen capitulo a capitulo, imaginando a los protagonistas, descubriendo cuanto amor puede dar un corazón contento, aunque este viviendo en circunstancias poco favorables.
OBEDIENCIA
La obediencia es un principio eterno.

La mayoría de las personas hemos escuchado, leído o visto en alguna ocasión las historias de la biblia ejemplificadas o protagonizadas en películas. Para algunas personas la biblia es la palabra de Dios dirigida al mundo a través de profetas. Para otras personas son solo relatos que ayudan a conservar la armonía en el mundo y que nos enseñan a través de parábolas como distinguir lo bueno de lo malo en cuanto a conducta humana. También hay personas que no han tenido la oportunidad de conocer la biblia o que la consideran simplemente un relato histórico de acontecimientos imaginarios e irreales porque no tienen fundamentos científicos que demuestren su veracidad.
¿AMOR VERDADERO, O VERDADERO AMOR?
Antes de asistir a Kindergarten yo ya había aprendido a leer, aunque parezca difícil de creer, así fue. Mi madre tenía un negocio donde se vendían toda clase de libros y revistas. Que incluían una gran variedad de temas. Amor, Ficción, Romance, Documentales, Historia, Política, Naturaleza, Ciencia y toda clase de fotonovelas, que me permitían adentrarme en un mundo lleno de fantasía, emoción o conocimiento.
LA ALONDRA DE ORIENTE. ( XVI – Final)
El viento frio de la mañana se movía suavemente en todas direcciones abrazando el cuerpo de alondra, que se estremecía al sentir el contacto del viento con su piel, provocándole escalofríos. El canto de los pájaros se escuchaba en el ambiente y los primeros rayos del sol golpearon el rostro de Alondra lastimando sus ojos cerrados; obligándola a abrir sus parpados adormecidos entre pequeñas gotitas de agua salada que aún permanecían entre sus ojos después de haber derramado muchas lágrimas.
