COLORES DE OTOÑO EN PRIMAVERA (PARTE VII)

OTONO-18Ana sujetaba fuertemente el lápiz, mientras la hoja de su examen caía al suelo, le faltaban dos preguntas por responder, pero no podía evitar retorcerse de dolor.  Su vientre se había endurecido sintiendo como si un calambre recorriera la parte baja de sus caderas, presionando su espalda, provocando un aumentando en la intensidad del dolor que estaba experimentado y que la fue envolviendo de forma terrible e inexplicable.   Sintiendo que sus huesos se partían en su interior dejo escapar un grito resonante que paralizo la actividad total dentro del salón de clases.

OTONO-46La maestra rápidamente se acercó a ella.  Le sujeto la mano izquierda diciéndole, “¡Creo que comenzaste tu labor de parto!”. Algunos de sus compañeros de clases se asustaron, otros comenzaron a bromear con la situación, “Creo que los gemelos se llamaran Historia y matemáticas” “No, yo creo que se llamaran Pregunta y Respuesta.” En medio de risas, bromas y consternación que provoco la situación, algunos estudiantes aprovecharon para copiar las respuestas del examen. 

El director de la escuela entro en ese instante al salón de clases.  Uno de los alumnos le había avisado de lo que estaba ocurriendo.  Acercándose a Ana le dijo, “Ya los paramédicos vienen a buscarte para llevarte al hospital”.  Ana no respondió, pero la expresión de su rostro hablaba por ella.  Poco a poco Ana fue sintiendo como el dolor disminuía en intensidad.  Respirando con dificultad dirigió su vista hacia sus compañeros de clases y les grito, “¡Espero que un día todos ustedes estén embarazados y sientan el dolor que estoy sintiendo!” Después comenzó a llorar sintiendo miedo, mientras una nueva contracción comenzaba a martirizar su cuerpo.

OTONO-04Los paramédicos llegaron y se llevaron a Ana.  Cuando Susana y Eduardo llegaron al hospital, Ana ya había dado a luz un niño y una niña.  Ninguno de ellos había querido saber el sexo de los gemelos antes de su nacimiento.  Las piernas de Eduardo temblaban mientras caminaba hacia la cama donde estaba Ana.  Su corazón latía rápidamente.  Las lágrimas que brotaban de sus ojos se escurrían por sus mejillas hasta caer al suelo.  Eduardo había sentido mucho miedo de que algo malo le pudiera ocurrir a Ana o a sus gemelos durante el parto.  Pero al verla descansar sobre la cama del hospital cobijando a los gemelos con sus brazos, la paz interior regreso a su cuerpo. El corazón de Eduardo se llenó de ternura, amor, e instantáneamente sus lágrimas se transformaron en felicidad plena.

Susana contemplo a sus bisnietos, sintiendo que su labor como madre y abuela de Ana estaba dando frutos que la hacían sentirse satisfecha consigo misma, a pesar de no poder eliminar completamente el dolor que sentía dentro de su corazón al recordar a su hija Nora, años atrás sosteniendo a sus gemelas entre sus brazos. Susana no quería recordar el pasado, pero sus pensamientos la traicionaban evocando las imágenes grabadas en su mente de Nora y Juan. Las lágrimas de Susana no se podían definir si eran de tristeza o felicidad porque ambos sentimientos se entrelazaban dentro de su ser provocando una emoción indefinida que la obligaba a llorar sin poder contenerse.

“Susana, no es momento de llorar.  Es momento de disfrutar de la vida. Ven y carga a mis gemelos que también son tuyos, porque si por alguna razón yo no pudiera cuidar de ellos.  Quiero que tú los cuides como has cuidado de mí toda mi vida.  Te amo como tú no lo puedes imaginar ¡ABUELA SUSANA!, así quiero que mis gemelos te llamen a ti.” Dijo Ana, extendiendo sus brazos para recibir el abrazo de Susana.  Mientras un tenue viento frio se coló por una ventana, erizando la piel de ambas mujeres.

OTONO-45Eduardo termino la escuela antes que Ana. Ahora ya estaba estudiando en la universidad.  Trabajaba algunas horas todos los días por las tardes en una juguetería.  El poco dinero que ganaba se lo entregaba a Susana para ayudar con los gastos de los gemelos.  Eduardo le había prometido a Susana que cuando terminara la universidad y fuera un profesional, buscaría un buen trabajo.  Así, le pagaría todo lo que ella estaba gastando en su familia. A Susana no le importaba cubrir todos los gastos, ella pensaba que la mitad del dinero que dejo Juan le pertenecía a Ana.

Los padres de Eduardo nunca lo buscaron ni siquiera cuando nacieron los gemelos.  Algunas veces Eduardo caminaba cerca de la casa de sus padres solo para verlos de lejos, pero en ninguna ocasión se atrevió a acercarse a ellos, aunque su corazón y todo su ser le empujaban a buscarlos.  Cada vez que Eduardo veía a sus padres no podía evitar llorar porque su amor y respeto por ellos seguía intacto a pesar de su rechazo.

Con la llegada de los gemelos a la vida de Ana y Eduardo, las cosas cambiaron un poco.  Eduardo trabajaba, estudiaba y hacia tareas hasta muy tarde en la noche.  Al regresar de la escuela Ana se dedicaba a ayudar a Susana en las labores de la casa.  También a cuidar totalmente de los gemelos para que Susana descansara.  En Muchas ocasiones no había tiempo para preparar comida.  El cuidado de los gemelos a quienes le pusieron por nombre John y April comenzó a generar tensión entre Ana y Eduardo.

OTONO-43Las muchas labores por realizar no les permitían tener suficiente tiempo libre para divertirse o realizar actividades juntos que les ayudaran a liberar un poco el stress acumulado.  Eduardo y Ana comenzaron a tener discusiones donde ambos subían el tono de voz y algunas veces se gritaban.  Susana no intervenía entre ellos, no se ponía a favor de ninguno de los dos.  Cuando los jóvenes se calmaban ella les aconsejaba y les decía que siempre el amor debe prevalecer por encima de cualquier diferencia de opinión o acción ejecutada. 

OTONO-44Ana y Eduardo discutían frecuentemente hasta por cosas sin importancia. En más de alguna ocasión el carácter impulsivo de Ana provoco reacciones inesperadas de Eduardo por lo cual explotaban en peleas verbales.  Sin embargo, cuando ambos se calmaban se pedían perdón mutuamente.  La vida matrimonial de ellos no era un ejemplo por seguir, porque no era perfecta.  Sin embargo, los momentos felices sobrepasaban a las discusiones, peleas o desacuerdos porque se amaban verdaderamente y deseaban permanecer juntos para siempre.  A pesar de su juventud o poca experiencia, Ana y Eduardo aprendieron a respetar las decisiones de cada uno.  A comprenderse y apoyarse en las diferentes tareas por realizar. A respetar el silencio, la tristeza o la necesidad de tener un tiempo a solas sin discutir.  Aprendieron a apoyarse cuando se sentían frustrados, deprimidos o inseguros ante sus propias metas u objetivos que querían alcanzar.

Cuando Ana termino la escuela, decidió tomarse un tiempo sin estudiar para cuidar de sus gemelos y quitarle responsabilidades a Eduardo.  Así él podría dedicarse a sus estudios Universitarios sin tanto estrés.  Al principio Susana no estuvo de acuerdo, pero después comprendió que era lo mejor para el matrimonio de la joven pareja.  Además, cuando Eduardo se graduará, los gemelos estarían más grandes por lo cual sería más fácil cuidar de ellos; facilitando la oportunidad para que Ana estudiara una carrera universitaria.    También Ana tenía derecho a disfrutar de sus gemelos y a compartir con ellos disfrutando de su compañía sin límites como todo lo que Ana hacía.

OTONO-29Al tener tiempo libre, sin la presión de la escuela.  Ana recupero su poder de seducción, lo cual ayudo a mantener como fuego vivo la pasión de la pareja.  El amor de ambos se fortaleció al grado de hacerse inseparables.  compartían juntos cada momento que la vida les permitía.  Susana fue fundamental en la relación de la pareja, ya que colaboraba constantemente en el cuidado de los gemelos y en aconsejar a ambos jóvenes por separado cada vez que era necesario hacerlo.

Tres años más pasaron volando con la rapidez de una pluma que se balancea sobre el viento, mientras el tiempo define hacia donde se dirige antes de caer al suelo. La salud de Ana se había debilitado por más de cinco días, debido a un resfriado con tos persistente.  Fue una mañana de otoño cuando Ana jugaba con sus gemelos en el parque, que sintió un desbalance en su cuerpo, por lo cual casi pierde el conocimiento.  Un tenue dolor de cabeza comenzó a golpear sus sentidos.  El ruido a su alrededor le molestaba y se percató que había perdido el sentido del olfato.  Ana llamo a sus gemelos y comenzó a caminar de regreso a su casa, luego se recostó sobre el sofá de la sala, donde sin percatarse se quedó dormida.

OTONO-42“Ana, Ana”, Le decía Susana mientras la movía suavemente, tratando de despertarla.  “Despierta Ana, estás ardiendo en fiebre.  Vamos, te voy a llevar al doctor.  Eduardo se quedará a cuidar a los gemelos.”

Ana escuchaba la voz de Susana, tratando de ponerse de pie sin poder lograrlo.  Parecía que estuviera sedada, aunque no había tomado ninguna medicina. Con voz tenue Ana dijo, “Me siento muy cansada.  Me duele todo el cuerpo.  Tengo congestión y siento que me quemo.”

Ana estaba sufriendo de fuertes escalofríos.  Susana rápidamente la llevo al doctor.  Después de una corta espera, el doctor les dijo, “Ana se contagió con SARS.  Ana dio positivo a COVID-19.  Los exámenes preliminares indican que Ana tiene una infección en los pulmones.”

CONTINUARA…

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