LA ALONDRA DE ORIENTE. ( XVI – Final)

LARK-09El viento frio de la mañana se movía suavemente en todas direcciones abrazando el cuerpo de alondra, que se estremecía al sentir el contacto del viento con su piel, provocándole escalofríos.  El canto de los pájaros se escuchaba en el ambiente y los primeros rayos del sol golpearon el rostro de Alondra lastimando sus ojos cerrados; obligándola a abrir sus parpados adormecidos entre pequeñas gotitas de agua salada que aún permanecían entre sus ojos después de haber derramado muchas lágrimas.

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LA ALONDRA DE ORIENTE. (Parte XII)

Después de escuchar lo que Alondra dijo, Manuel se puso de pie, agarro su sombrero y se fue de la casa.  Hilda se aproximó hacia Alondra y la abrazo preguntándole, “¿Que dice Saul acerca de tu embarazo?”

Con la voz temblando por el nerviosismo que sentía, Alondra respondió pausadamente, “Esta feliz, quiere que nos casemos, quiere rentar una casa, quiere que nos vallamos a vivir cerca de sus padres. Yo no estoy de acuerdo con la casa que quiere rentar, porque está muy cerca de la casa del Sombrerón y ese lugar no me gusta.”

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LA ALONDRA DE ORIENTE. (Parte V)

La luz del nuevo día comenzó a brillar sobre Jutiapa, disipando sombras de confusión y dolor con la calidez del sol, que energéticamente comenzó su ascenso sobre el cielo jutiapaneco.  Los pájaros comenzaron a cantar en sus nidos.  Las flores a esparcir su olor.  El viento frio de la mañana a mover las ramas de los árboles y el gallo de la vecina a llenar el ambiente con su canto.   Parecía que la luz del sol envolvía todo la que tocaba; como invitando a cada persona que se estaba preparando para salir a trabajar a sentir la perfección del nuevo día en su corazón.

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LAS GALLINAS DE PEPE IX (Parte Final)

Después de saltar a través de la ventana y caer sobre la cama antigua, la figura de yeso quebrada en pedazos que estaba allí se cayó al suelo y se terminó de quebrar totalmente. Rápidamente recogí los pedazos y se los lancé a los hermanos de Pepe que se habían convertidos en gallinas cuando ellos saltaron hacia adentro de la pequeña capilla.  Las gallinas cacareaban adoloridas al sentir los golpes de las piedras.  Entonces yo corrí hacia la salida y sujeté fuertemente una cortina de las que colgaban a un lado de las escaleras arrancándola de la pared. 

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LAS GALLINAS DE PEPE (Parte VI)

El ambiente era húmedo y frio.  Yo sentía dolor en todo mi cuerpo como si hubiera realizado una rutina completa de ejercicios de estiramiento corporal.  Yo quería abrir mis ojos, pero estaba tan cansado que no pude hacerlo.  Sin embargo, lentamente me iba despertando, pero aún me sentía con mucho sueño.  Mi corazón estaba agitado y una sensación extraña me advertía del peligro que había a mi alrededor.  En ese momento me parecía que había tenido una pesadilla horrible, mi cuerpo estaba sumamente pesado y no podía moverme con libertad.  

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LAS GALLINAS DE PEPE (Parte V)

No tenía ninguna idea de cómo podría escaparme de la habitación, porque todos estábamos en el mismo cuarto.  Yo sabía que ya era de noche porque, aunque el cuarto no tenía ventanas; ya estaba oscuro cuando nosotros nos fuimos a dormir.  Esa noche yo tenía mucha hambre debido a que no quise comer lo suficiente, porque tenía miedo de comer la comida que preparaba doña Lola.  Poco a poco comencé a ponerme nervioso.  Yo no quería que Pepe pasara a despedirse de doña Lola y yo no estar afuera del cuarto para poder seguirlo.   Como no tenía un reloj y no quería preguntar la hora para no despertar sospechas, se me ocurrió decirle a mi hermana, “¿Podemos apagar la vela que dejaste encendida por si llegara a ocurrir un apagón?  La luz de la vela no me deja dormir.” 

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LAS GALLINAS DE PEPE (Parte IV)

Sobre una de las paredes se reflejaban dos figuras, una era la sombra de doña Lola y la otra era la sombra de una gallina gorda con un pescuezo largo y sin plumas.  Parecía que estaban una de frente a la otra como si estuvieran conversando.  Las llamas de fuego que salían debajo del comal iluminaban el interior de la cocina produciendo que las sombras sobre la pared se movieran de forma ondulante debido al movimiento de las llamas.

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