COLORES DE OTOÑO EN PRIMAVERA (PARTE XIII)

OTONO-27Probablemente hemos escuchado en alguna ocasión que el mundo es muy pequeño y como es redondo tarde o temprano volveremos a reencontrarnos con personas a las que no hemos visto en mucho tiempo por casualidad o coincidencias del destino.  Alicia vivió en el mismo barrio que Eduardo, fue vecina de sus padres y muy amiga de la madre de Eduardo.  Aunque Eduardo sabía que Alicia tenía una hija, nunca tuvo la oportunidad de conocerla, porque Alicia y su esposo vendieron su casa y se mudaron de ciudad meses después de que nació Nora.  Sin embargo, Alicia se había mantenido en contacto con la madre de Eduardo, pero siempre llegaba sola cada vez que los visitaba.  Aproximadamente, habían pasado más de cinco años desde la última vez que Eduardo vio a Alicia, por eso el asombro de Eduardo al reencontrarse con ella fue abrumante para él.  Especialmente porque se trataba de la madre de Nora, que físicamente era idéntica a Ana y resultaba imposible que Alicia no lo supiera, porque la madre de Eduardo le había mandado fotos de su boda con Ana, después de que Ana murió.

Sin comprender la actitud de su madre, Nora observaba con curiosidad como Alicia y Eduardo se quedaban en silencio esperando a que ella los dejara solos para que pudieran hablar.  Así que Nora se fue a su habitación.  Entonces con tono imperante Alicia dijo, “Espero que no me interrumpas, hasta que yo termine de hablar.  Porque después de que termine de hablar, te voy a pedir que te alejes de Nora y no la busques más.”

OTONO-12Alicia mantenía una actitud tosca y miraba de forma desafiante, directamente a los ojos de Eduardo, como si no lo conociera.  “Mi hija nació el mismo día que nacieron Ana y Nora.  En el mismo hospital.  Yo Sali del hospital el mismo día que Nora, la madre de las gemelas.  Nora, Juan y yo nos subimos al mismo tiempo al trencito que pasaba cerca del hospital.  Yo me senté en la banca que estaba de frente a ellos.  Comenzamos a conversar y Nora me conto que había dado a luz gemelas, me dijo que una de las gemelas viajaría en carro con su abuela Susana, que todavía no habían escogido un nombre para ella. Que la gemela que llevaba en sus brazos se llamaba Nora al igual que ella.  Ese día mientras conversábamos ocurrió un accidente.  El trencito de descarrilo cayendo al vacío, Nora y juan murieron en el accidente al igual que mi bebita recién nacida.   Yo resulte con varias heridas y a pesar de estar aturdida, me percate de que la pequeña Nora estaba viva.  Entonces la tome en mis brazos junto a mi bebita muerta y saliendo de los escombros de forma automática camine por varias horas hasta llegar a casa.  Mi esposo curo mis heridas que no eran graves.  Me convenció de no buscar a Susana para devolverle a la gemela.  Sepultamos a nuestra pequeña como víctima del accidente del trencito.  Nadie nos preguntó nunca nada.  Decidimos en honor a sus padres, dejarle a la pequeñita el nombre de Nora.  Vendimos nuestra casa, nos mudamos de ciudad y registramos a la beba como nuestra hija.  Yo cada cierto tiempo visitaba a tu mamá, me quedaba a dormir uno o dos días en su casa.  Yo sabía dónde vivía Susana, así que aprovechaba el tiempo para caminar cerca de su casa, con la intención de poder verla de lejos y asegurarme de que nadie estaba buscando a la otra gemela.  Con el tiempo deje de sentir miedo a ser descubierta, y disfrute al máximo de mi pequeñita.  Nora y Ana jamás se conocieron.  Pero a pesar de vivir separadas, siempre existió una fuerte conexión entre ellas, porque Nora experimentaba los mismos sentimientos de Ana, sus inquietudes, sus travesuras y en sueños podía ver todo lo que Ana observaba durante el día.”

OTONO-19Alicia hizo una pausa y luego continuo, “Yo siempre trate de que Nora tuviera una vida normal, pero fue casi imposible de lograr hasta el día en que Ana murió y la conexión entre ellas termino.  Eduardo tu no quieres a Nora.  Tu vez en ella el reflejo de Ana.  Te conté todo, para que comprendas porque no puedes seguir al lado de mi hija, por ello te exijo que te alejes.  Cámbiate de universidad y olvídate de mi hija. La vida de Nora se había tornado normal hasta que tu apareciste en su vida.  No le arruines la oportunidad de ser feliz, quedándote a su lado y trayendo un pasado que la hará infeliz.  Nora no sabe nada de su origen.  Ella es mi hija y voy a defender su felicidad, eliminando de su camino todo lo que le pueda hacer daño.”

OTONO-34 Eduardo estaba asombrado por todo lo que escucho.  Susana nunca le dijo que Ana había tenido una hermana gemela.  Tampoco Ana se lo había dicho, tal vez porque ella tampoco lo sabía. Eduardo sentía como las palpitaciones de su corazón se aceleraban, al mismo tiempo que su pecho ardía de forma descontrolada.  Colocando su mano derecha sobre su barbilla, mientras se sobaba el pecho con su mano izquierda tratando de calmar su agitado corazón, se puso de pie para decir con voz fuerte, “¡NO!”.

Eduardo camino unos pasos y posicionándose de frente a Alicia, empuñó sus manos.  Sintiendo como el calor de su cuerpo se encendía, miro con rebeldía directamente a los ojos de Alicia y casi grito, “No puedes controlar la vida de Nora.  Tampoco puedes controlar mi vida.  No me voy a alejar de Nora. Porque, aunque sigo amando a Ana, también estoy aprendiendo a amarla a ella.  Si tú haces algo para que Nora se aleje de mí, yo le contare toda la verdad a Nora. Así, que piensa bien lo que decidas hacer, porque yo le pediré a Nora que se case conmigo.”   

OTONO-31La actitud de Eduardo hizo que Alicia sintiera miedo.  Parecía como si el carácter apacible de Eduardo hubiera desaparecido al no estar dispuesto a perder a Nora. Alicia mantenía una actitud ruda, sin embargo, todo su ser se quebraba en pedazos dentro de su cuerpo.  Si Eduardo le contaba la verdad a Nora o hablaba con Susana, todo su mundo se perdería. 

Tratando de hacer un último intento por lograr que Eduardo se alejara de su hija, Alicia dijo, “Eres un hombre egoísta, que tratando de satisfacer tus propios deseos no piensas en el daño que le puedes ocasionar a Nora. Reflexiona en lo que sientes, porque no puede ser amor.   Nora merece encontrar a un hombre que la ame por ser ella misma y no por ser el recuerdo de otra persona.”

OTONO-32“Nora, merece un hombre que la ame por ser ella misma, y yo soy ese hombre.” Dijo Eduardo colocándose la mano derecha sobre su corazón y agrego, “Te prometo que limpiare mis sentimientos, mis pensamientos y que mis emociones serán todas para Nora.  Porque estoy seguro de que si la vida me dio la oportunidad de encontrarla es porque ella y yo podemos ser felices juntos.  No puedo olvidar el pasado, tampoco borrar todo lo que viví con Ana, pero si puedo comenzar una nueva vida al lado de Nora.  Yo sé que ella me ama porque represento una fantasía en su memoria, pero luchare hasta lograr que entre nosotros surja el verdadero amor.”

CONTINUARA…

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