LAS GALLINAS DE PEPE.

Me han preguntado varias veces, ¿Lo que tu escribes, son historias reales o de ficción? Y como respuesta a la pregunta “Yo solamente sonrió”.  Luego dejo a criterio de cada uno el definir si quieren creer o no en lo que están leyendo; porque inmediatamente les pregunto: ¿Lo que tu sientes al leer, es una emoción real o producto de tu imaginación?   Al responder de esta forma, no pretendo ser mal educado o pretencioso con respecto a mis relatos, cuentos o historias.  Porque lo cierto es, que si les doy una respuesta concreta “No creerían que sea posible ver como la realidad puede convertirse en fantasía y dudarían de como la fantasía puede rebasar los limite permitidos por la verdad, para convertirse en hechos reales a través de mi vida”.

Pero me han escrito y me han preguntado tantas veces: ¿Lo que tu escribes, son historias reales o de ficción?  Que sin profundizar en palabras voy a responder la pregunta y aquí hay una respuesta: “Lo que escribo está basado totalmente en la historia de mi vida, llena de ilusión y fantasía, donde querer encontrar y separar la realidad es como querer atrapar a mi espíritu que vive en libertad”.

 Y para complacer a unos amigos, les contare la historia de “Las Gallinas De Pepe”, como un cuento de Halloween, espero les guste y me acompañen hasta el último capítulo ya que al final, ustedes son los que deciden si es Realidad o Fantasía.

Rio Bravo, Suchitepéquez, Guatemala año de 1979

Que tan difícil puede ser la vida a través de los ojos de un niño que vive atormentado por los fantasmas nocturnos, que libremente caminan y hablan a su alrededor contándole historias de horror que dramatizan de frente a su aterrorizado corazón.  No recuerdo exactamente el año, pero fue aproximadamente en 1979, en el mes de mayo cuando llegamos por primera vez a un pintoresco pueblo, llamado Rio Bravo, en el departamento de Suchitepéquez, Guatemala.

Recuerdo perfectamente la línea del tren en el centro de la calle principal dividiendo ambas vías.  Las calles no estaban asfaltadas y se veían sumamente deterioradas con agujeros por todos lados, el bus en el que viajábamos brincaba como habichuela sobre un sartén caliente porque las calles estaban cubiertas de tierra, o mejor dicho de polvo rojizo o amarillo y cada vez que un carro corría sobre de ellas se levantaban enormes nubes de polvo que semejaban una densa neblina multicolor al ser atravesadas por los rayos del sol.  El clima sofocantemente caliente de tal forma que resultaba difícil respirar, por momentos parecía que me estaba ahogando en medio del calor y el polvo.  La mayoría de las casas estaban construidas de madera, pero muy deterioradas en su aspecto exterior.  Había momentos en que mi mente de niño visualizaba el paisaje a mi alrededor como si fuera un pueblo fantasma extraído de alguno de los libros que mi mamá me hubiera dejado leer.   En medio del ruido estridente que producía el motor y el rechinido de las paredes del bus al vibrar con cada golpe que recibían debido a los agujeros en el suelo, mis oídos escucharon un sonido diferente que no podía definir pero que viajaba sobre el viento como si fuera impulsado por un altoparlante.  Yo sentía que mi cabeza estaba a punto de estallar, pero mi curiosidad por definir el sonido que escuchaba me motivo a cerrar los ojos y olvidar por un momento el dolor oprimente que sentía en mi estómago y el ardor nauseabundo en mi tráquea debido al vomito constante que me producía el viajar en bus.  Yo sabía que mi estado era deprimente y que no podía preguntar nada porque mi hermana estaba muy enojada conmigo debido a que yo no podía controlar el vómito y mi condición resultaba vergonzosa para ella.  Así que doblando mis piernas de tal forma que mis rodillas oprimieran mi estómago, incline mi cabeza y agudice mis oídos.  Entonces en medio de tanto dolor y confusión pude escuchar claramente a lo lejos el ruido tumultuoso de aguas corriendo, lo cual indicaba innegablemente que el rio estaba cerca.

Desde que yo puedo recordar, siendo aun un niño muy pequeño, cuando escucho sonidos que no puedo definir, instintivamente cierro mis ojos y de forma automática comienzo a visualizar los objetos que producen esos sonidos.  Y como ya tenia mis ojos cerrados, mi mente dibujo un majestuoso rio al grado que pude percibir su olor y sentir la humedad producida por el rio en el ambiente.  Armándome de valor, abrí mis ojos y sin hacer caso al gesto de enojo que mi hermana tenia en su rostro le pregunté, “¿En este pueblo hay un rio?”

Ella me vio de forma autoritaria y respondió, “Si, pero tienes prohibido acercarte al rio” Mi hermana siguió hablando, pero yo, ya no la estaba escuchando porque mi mente comenzó a planificar las posibles formas de cómo podría yo acercarme a ese rio, mientras me imaginaba a mi mismo bañándome en sus aguas.

CONTINUARA…

 

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