Todos vivimos en un mundo de cambios y esa condición nos hace vulnerables a sufrir cambios a veces drásticos en nuestras vidas; por ello el tiempo que podamos compartir con nuestros hijos es invaluable ya que fomenta el amor, crea memorias, establece principios sólidos, les ayuda a desarrollar buena salud física y mental, organiza los sentimientos del niño y les hace saber que forman parte de nuestras vidas y les ayuda a tener una guía a seguir a través de nuestro ejemplo. Y si las circunstancias por voluntad divina los arrebata de nuestro lado nos sentiremos satisfechos de que el tiempo que estuvieron en este mundo les dimos lo mejor de nosotros mismos; especialmente si la vida nos los quita a la corta edad de cinco años.

MI PEQUEÑITA.
El recuerdo de tu sonrisa ilumina mi corazón; el dorado color de tus cabellos como rayos de sol, ¡Atraviesan la oscuridad de mis memorias! Para darle calor a mi alma, que aún a través del tiempo siente dolor.

Pero cuando nuestros sentidos se coordinan otra vez con nuestra mente y corazón; entonces vemos la realidad que nos atormenta y nuestra primera reacción es sentir miedo al vacío que atrapa nuestro cuerpo, a la soledad que nos rodea, al desamparo que súbitamente nos abraza y como niños temerosos del futuro, simplemente ¡LLORAMOS! Frágiles y cansados nos parece que solo tenemos dos opciones: dejarnos matar por el dolor o demostrar nuestro carácter y sobreponernos a la tragedia; luchando para seguir viviendo. Porque lo que hace la diferencia en nuestra vida no es todo lo que hemos sufrido, lo que hace la diferencia en nuestra vida es el uso que le damos a todo lo que hemos aprendido unido a nuestra capacidad de ayudarnos mutuamente y de tener la dicha de ser libres soberanos e independientes para volar alto como el quetzal por encima de las tragedias sin dejar de ser humanos.
Muchos de mis amigos se quejan de que el día del padre pasa casi inadvertido por su familia. Que en muchas ocasiones son ellos quienes en forma de broma se los recuerdan. Algunos de ellos dicen que es como si no tuviera mucha relevancia porque según la historia primero se decretó la celebración del día de la madre luego el día del niño y de ultimo el día del padre. Algunos de ellos creen que, debido al estereotipo ejemplificado de la figura paterna como un hombre rudo, tosco, fuerte que no le tiene miedo al destino, es que no recibe mucha atención, porque no concuerda con su imagen.



