Se han imaginado alguna vez, ¿Como seria vivir en un mundo silencioso? Creo que más de alguno de nosotros ha experimentado el deseo por diferentes razones de querer callar a las personas para que no hablen o dejar de escuchar el ruido a nuestro alrededor, como también hemos olvidado momentáneamente el valor que tienen la familia, la salud de nuestro cuerpo, el tiempo que compartimos con nuestros seres queridos. Las personas que han perdido uno de sus sentidos han aprendido a agudizar y sentir más con el corazón lo cual les permite percibir el mundo desde una perspectiva más humana valorando todo lo que tienen a su alrededor. Si cada uno de los seres humanos aprendiéramos a reconocer que todo lo que nos rodea tiene un origen divino y aprendiéramos a dar gracias todos los días por el privilegio de vivir amando todo lo que hacemos y tenemos podríamos escuchar todos los sonidos a nuestro alrededor con alegría y gratitud.
¡Que hermoso! Es el movimiento del agua, cuando la toco con la punta de mi dedo; círculos que se abren y crecen al alejarse de mí.


Pero cuando nuestros sentidos se coordinan otra vez con nuestra mente y corazón; entonces vemos la realidad que nos atormenta y nuestra primera reacción es sentir miedo al vacío que atrapa nuestro cuerpo, a la soledad que nos rodea, al desamparo que súbitamente nos abraza y como niños temerosos del futuro, simplemente ¡LLORAMOS! Frágiles y cansados nos parece que solo tenemos dos opciones: dejarnos matar por el dolor o demostrar nuestro carácter y sobreponernos a la tragedia; luchando para seguir viviendo. Porque lo que hace la diferencia en nuestra vida no es todo lo que hemos sufrido, lo que hace la diferencia en nuestra vida es el uso que le damos a todo lo que hemos aprendido unido a nuestra capacidad de ayudarnos mutuamente y de tener la dicha de ser libres soberanos e independientes para volar alto como el quetzal por encima de las tragedias sin dejar de ser humanos.
Muchos de mis amigos se quejan de que el día del padre pasa casi inadvertido por su familia. Que en muchas ocasiones son ellos quienes en forma de broma se los recuerdan. Algunos de ellos dicen que es como si no tuviera mucha relevancia porque según la historia primero se decretó la celebración del día de la madre luego el día del niño y de ultimo el día del padre. Algunos de ellos creen que, debido al estereotipo ejemplificado de la figura paterna como un hombre rudo, tosco, fuerte que no le tiene miedo al destino, es que no recibe mucha atención, porque no concuerda con su imagen.



