EL CUARTO ESPIRITU DE LA NAVIDAD (Parte VII)

En medio de la fiesta, Fred detuvo la música y grito, “Es hora de abrir los regalos.  Pero en esta ocasión no seré yo el primero en repartir los regalos que compre.  Porque tenemos un misterioso hombre de negocios que anónimamente nos envió muchos regalos y casualmente coinciden con la cantidad de personas que estamos en mi casa.  Pero déjenme decirles que mi corazón me dice que el misterioso personaje se llama ¡Ebenezer!  Tío Ebenezer, te cedo el honor de ser el primero en entregar los regalos.  Y debo agregar que nosotros no tenemos ningún regalo que darte esta navidad porque no sabíamos que tu estarías entre nosotros, pero mañana yo personalmente te llevare tu regalo de navidad a tu oficina.”

Ebenezer camino hacia la chimenea.  Se paro de frente al grupo.  Con voz entrecortada Dijo, “El regalo mas grande que he recibido durante muchos años, es el regalo de su perdón y amor.  Hoy he disfrutado en compañía de mi familia y amigos una Navidad inolvidable.  Como las Navidades de mi juventud.”  Ebenezer agacho la cabeza y comenzó a llorar lleno de emoción.  Luego limpiándose las lágrimas con su bufanda comenzó a repartir los regalos que había comprado, pensando en cada uno de los presentes, tal y como se lo había mostrado el Espíritu de las Navidades Presentes.  El Gozo en su corazón sobrepasaba los límites de toda lógica, porque los regalos que Ebenezer repartió no salieron de su bolsillo, salieron de su corazón.  Y simbólicamente no se pagaron con dinero, se pagaron con el arrepentimiento sincero y honesto de su Alma.

La noche de Navidad transcurrió en medio de risas, juegos y amor.  A la mañana siguiente Ebenezer se apresuro para salir a trabajar y como siempre fue el primero en llegar a la oficina.  Pero antes de quitar llave para abrir la puerta, utilizando su bastón como herramienta quita la placa de la entrada donde estaba el nombre de Jacob como su socio y lo tiro a la basura. “Lo siento Jacob, pero el pasado ya quedo atrás, es hora de hacer cambios en la que fuera nuestra empresa.”  Luego entro a la oficina y se sentó a espera la llegada de Bob.”

Minutos mas tarde Bob, llego corriendo a la oficina.  La celebración de la noche de Navidad había sido muy diferente y habían pasado largas horas comiendo pavo.  Cuando Bob entro a la oficina, Ebenezer le dijo con voz fuerte, “Ha llegado tarde Bob.  ¿Usted cree que le pago para que llegue tarde y me robe horas de trabajo?”

Bob respondió, “Lo siento señor, la noche de Navidad fue diferente este año y por eso llegue tarde, pero le prometo que no volverá a suceder.”

“Por supuesto que no volverá a suceder” Grito Ebenezer y continúo hablando, “No volverá a suceder porque usted esta despedido.”

Los ojos de Bob se abrieron enormemente, su mente comenzó a divagar en preguntas.  “¿Como voy a sostener a mi familia si me despide?  ¿Qué le diré a la señora Cratchit? ¿Cómo podre ayudar al pequeño Tim?

Al ver la preocupación reflejada en el rostro de Bob, Ebenezer comenzó a reír y le dijo, “Veo que la señora Cratchit realizo bien su trabajo, no diciendo nada.  No te preocupes Bob, estas despedido, pero de tu puesto de asistente, porque a partir de hoy serás mi socio y lo pondremos en una nueva placa a la entrada de la oficina.  También necesitaras un asistente y he pensado que podría ser tu hijo mayor, así el no tendrá que trabajar con Fred.  Porque que mejor mentor para un chico que su propio padre y tu podrás elegir su salario.  Yo ya contraté a otro hombre para que sea mi asistente.  Ese señor no tardara en llegar porque esta viviendo en el asilo para pobres y necesitados.  También quiero decirte que abriremos muy pronto otra oficina donde vamos a dar oportunidad de empleo a unas tres personas más.  Quiero expandir mi industria y con ello ayudar a mejorar la calidad de vida en este pueblo, ofreciendo oportunidades de trabajo con un salario justo.”

Bob atónito pregunto, “¿Señor se encuentra usted bien?”

Ebenezer feliz contesto, “Mejor que nunca y aunque te parezca increíble todo lo que he dicho se cumplirá.  Feliz Navidad Bob.  También tienes este día libre, regresa a casa y disfrútalo con tu familia.  Ah, por cierto, este día también lo pagare y la paga será doble.  Mañana comenzaremos a trabajar en los nuevos proyectos.”

Bob agradeció a Ebenezer y antes de que se arrepintiera de lo que había dicho salió corriendo de regreso a su casa.  El Espíritu de la Eterna Navidad que estaba presente le dijo a Ebenezer, “La Navidad de este año ya paso.  Pero gracias a ti y a los hombres de buen corazón yo viviere por siempre y me quedare sobre la tierra mientras haya seres humanos dispuestos a regalar sin esperar nada a cambio.  Dispuestos a servir por amor.  Dispuestos a vivir y disfrutar plenamente de todo lo que vida les otorga sin egoísmos. Dispuestos a compartir sin juzgar ni criticar.  Dispuestos a vivir como hermanos.  ¡Felicidades! Ebenezer, porque has aprendido todo esto y con tus acciones me has dado vida para poder brillar en medio de la humanidad.  Yo siempre permaneceré en donde quiera que haya necesidad, pero también exista una mano dispuesta a ayudar.”

Con una amplia sonrisa en los labios Ebenezer dijo, “Que así sea.  Y te prometo que seré el hombre más bueno de este pueblo y restituiré con buenas obras todo el mal que haya podido ocasionar.  Ruego porque la Luz de la eterna navidad brille por siempre jamás en nuestros corazones, nuestras acciones y que Dios nos Bendiga a Todos.”  

FIN.

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