
Las chicas del Happy Boy esperaron a que se fueran las mujeres que agredieron a La Americana para ayudarle. La levantaron del suelo, la cubrieron con un mantel que agarraron de una mesa y le ayudaron a entrar a una habitación para que se bañara. Después de ese incidente, La Americana jamás volvió al Happy Boy. El hombre que había bailado con La Americana tampoco regreso y en el pueblo se esparció el rumor de que su esposa le había pegado dejándolo con un ojo morado. Desde entonces cuando un hombre se niega a ir a una fiesta con sus amigos, se popularizó decir, “No vas a fiestas porque te pega tu mujer. Y si te vas sin pedirle permiso, al regresar a tu casa te pone el ojo morado.”

Los ojos de la Muñeca se abrieron enormemente, fascinados con el interior de la casa. Todo el primer nivel era una pista de baile con piso de cerámica color gris. Las paredes estaban pintadas de color lila y cubiertas por múltiples flores de colores brillantes. Del techo colgaban tiras plastias cubiertas de hojas verdes entrelazadas con luces de colores. En el centro de la pista una enorme bola giratoria cubierta de lo que parecían ser pequeños espejos de color dorado. A un costado estaba una barra donde se servían las bebidas alcohólicas. El extremo opuesto estaba dividido en un pequeño escenario y una pequeña plataforma para DJ con dos enormes bocinas. La pista de baile también estaba circulada por varias mesas y sillas donde las personas podían comer.

zás, ¿Alguna vez tuvieron la oportunidad de ver la película navideña de los juguetes olvidados? Yo si escúchese el cuento y me emocione viendo la película. También recuerdo que había una película animada acerca de los juguetes rechazados. Todos los personajes pasaron diversas aventuras en las cuales sufrieron mucho, pero al final encontraban la forma de ser felices.
Las expresiones de asombro en el rostro de un niño cuando recibe una sorpresa agradable o descubre algo nuevo por primera vez, son reflejo de la pureza de su corazón que rebosa de alegría, la inocencia de sus pensamientos y el amor que lo rodea.
Durante las últimas semanas he estado muy ocupado en diversas tareas. También nos estamos mudando y no he podido publicar con la frecuencia que me gusta hacerlo, pero no he dejado de escribir. Así, que muy pronto comenzare a publicar nuevas historias, poemas y artículos que yo sé, les van a gustar.
He escuchado repetir esta frase incontablemente durante todos los años de mi vida, especialmente cuando se quiere utilizar como una excusa, afirmación o negación de un echo realizado que no tiene justificación razonable. También cuando existe un comportamiento negativo, caprichoso, desobediente o simplemente irresponsable.
La aguja del reloj se mueve contante e invariablemente siguiendo su ritmo pausado, mientras que a cada segundo marcado va convirtiendo el tiempo presente, “EN PASADO”. Y nunca se detiene… A menos que la fuente de energía que lo impulsa a seguir trabajando, se consuma con el ritmo acelerado de su propio trabajo, hasta dejar de funcionar por el descaste ocasionado con los años.