
“La edad de las ilusiones”, es una frase muy apropiada para describir la fuerza de la juventud que se aglomera adentro de cada corazón que sueña con descubrir el mundo que le rodea. La sonrisa contagiosa que iluminaba el rostro de Elida mostraba cuan armoniosamente estaba complementada su juventud con su deseo de ser feliz. Elida siempre había sido una niña muy bonita. Tenía los ojos grandes color miel, su piel suave y tersa era blanca como las nubes del cielo, tenuemente bronceada por los rayos del sol que la acariciaban cada vez que paseaba por el campo. Sus cabellos rubios, lacios y largos, caían sobre sus hombros como cascada en primavera. Los labios de su boca reflejaban el color rojo de su sangre como una fresa recién cortada al amanecer.

He escuchado muchas descripciones diferentes del significado de la palabra amor, así mismo he leído una variedad de conceptos que definen la palabra amor. También he visto muchos videos de personas que afirman tener el significado preciso de la palabra amor. Todos afirman que su concepto es verdadero y luego se desmienten así mismos por una serie de contradicciones al hablar o expresar con movimientos corporales el significado de la palabra amor. Para mí, la palabra amor no se define por conceptos, pruebas de laboratorio o métodos científicos, ya que el amor es un sentimiento que se vive con el alma y se demuestra en todo momento y en todo lugar donde se encuentran las personas por quienes mi corazón palpita con fuerza provocando una explosión de felicidad cada vez que están cerca de mí.
Cuando leí el cuento de Fausto (Una historia muy original de un hombre que busca incansablemente la felicidad); me pareció SORPRENDENTE que encontrara esa felicidad tan anhelada, en el servicio que realizo en favor de otras personas. Y recordé, que cuando era un niño me aterraba la idea de crecer y perder el maravilloso mundo que me rodeaba, la compañía de mis padres, las bromas de mis hermanos, los juegos con mis amigos, las palabras llenas de ternura y la forma cariñosa con que ellos me hablaban.
A la luz de un farol ¡En penumbras! Sentado sobre una roca, aturdido y sin punto fijo, dirijo la mirada hacia el entorno vacío, envuelto en una inexplicable soledad ¡Soñando con volver a casa!

