
Judas Iscariote fue su propio Acusador, Juez y Verdugo. Que no tubo compasión de si mismo al enfrentarse a los dictados de su propia conciencia. Probablemente se vio atormentado con terribles pensamientos de culpa y sentimientos de profundo dolor en el corazón. Y quizás por vergüenza no tuvo el valor de buscar a su Creador y Maestro para suplicar por su perdón y así obtener la sanación de su atormentada existencia. Entonces quizás se sintió solo, odiado por el mundo entero y sin encontrar consuelo o como calmar su sufrimiento emocional, tomo la decisión de ejecutar su propia condena al quitarse la vida CON SU PROPIA MANO.
Tal vez en alguna ocasión muchos de nosotros al enfrentar problemas provocados por nuestras decisiones, nos hayamos convertido en los peores acusadores, jueces o verdugos de nosotros mismos. Y sin ninguna compasión nos atormentamos constantemente, Recordando errores cometidos o Culpándonos por los resultados adversos en nuestras vidas.
En lugar de reconocer que somos seres imperfectos, con debilidades, propensos a equivocarnos consiente o inconscientemente. Pero con la capacidad de raciocinio constante y el poder de cambiar o corregir errores humanos con valor, amor, mansedumbre y humildad, para no seguir arrastrando cadenas de dolor, forjadas por nosotros mismos, las cuales hemos atado a nuestra propia existencia.
No pretendo enseñar religión. Pero en Semana Santa es necesario recordar que Jesucristo, sufrió y murió por cada uno de nosotros para que pudiéramos ser libres del dolor y sufrimiento que el mundo ofrece. A través de reconocer nuestros pecados o errores cometidos, confesarlos y corregir todo el mal que hayamos podido ocasionar. Para dejar de ser malos con nosotros mismos y convertirnos en nuestros propios bienhechores.
También es sumamente relevante reconocer que Jesucristo RESUCITO y que cada uno de nosotros puede acudir a Él para que consuele nuestro corazón y calme nuestro sufrimiento. Si nosotros acudimos a Jesucristo y le convertimos en el centro de nuestro universo, Él cambiara nuestras vidas, nos ayudara a ser valientes y nos ayudara a florecer en medio de la adversidad.
Si buscamos el Perdón o aprendemos a Perdonar a los demás, encontraremos Sanación. Si desarrollamos humildad para buscar ayuda profesional, encontraremos paz mental. Si restituimos o corregimos el mal ocasionado sirviendo a otros, encontraremos amor.
Si aprendemos a respetarnos, valorizarnos y amarnos entrañablemente a nosotros mismos, encontraremos fuerza y valor para superar el pasado. Y aunque en el futuro siempre haya pruebas o adversidad que superar, nunca olvidemos que la luz de Cristo nos dará Fe y Esperanza que brillaran, aunque nos duela el corazón. Ya que solo a través de Jesucristo podremos construir un mundo lleno de felicidad CON NUESTRA PROPIA MANO.

Leave a comment