EL CUARTO ESPIRITU DE LA NAVIDAD (Parte IV)

Ebenezer caminaba en dirección hacia el parque donde el Espíritu de la navidad presente le había mostrado que Belle estaba jugando con sus hijos.  Y mientras caminaba sus pies se hundían en la nieve y su mente lo llevo al pasado cuando siendo un jovencito solía divertirse jugando con su hermana corriendo sobre la nieve.  Ebenezer caminaba con la cabeza agachada dejando que sus memorias llenaran su espíritu con el amor que sentía por Fan, su hermana menor que aun después de muerta seguía viva en su corazón.  Con su vista puesta sobre la nieve observo como los tenues rayos del sol reflejaban dos sombras caminando juntas, Ebenezer levanto la cabeza y miro hacia todos lados, pero no había nadie a su lado.  Sin embargo, la luz del sol seguía reflejando dos sombras sobre la nieve.  Entonces Ebenezer escucho nuevamente la risa de alguien, muy parecida a la risa de un niño.  Desconcertado, pero decidido pregunto con tono autoritario, “¿Quién está caminando junto a mí?  Y ¿Por qué no puedo verle?”

Una voz dulce y suave le respondió, “Yo soy El Espíritu De La Eterna Navidad.  Tú puedes oírme porque has abierto tu corazón al Amor, pero aun no puedes verme porque recién comienzo a vivir en tu corazón, cuando la caridad florezca en tu alma, me fortaleceré y podrás verme cada día de tu vida”.

Ebenezer se sorprendió y exclamo, “¡Un cuarto Espíritu! Jacob me hablo de tres espíritus, el de las Navidades pasadas, presentes y futuras.  Pero nunca me hablo acerca de la visita de un cuarto Espíritu.”

“Yo soy el Espíritu de la Eterna Navidad y me alimento de las buenas obras que los hombres realizan en favor de sus semejantes.  Son muy pocos los que tienen el privilegio de disfrutar de mi presencia, porque cuando la Navidad Presente se convierte en pasado; el futuro se hace incierto y los hombres se olvidan de expresar el amor hacia los pobres y necesitados.  Entonces yo me desvanezco como la neblina ante los fuertes rayos del sol que se evapora debido a su calor.”

“Espíritu de la Eterna Navidad, ¿Qué es lo que has venido a enseñarme?”, Pregunto Ebenezer.

“Yo no he venido a enseñarte nada Ebenezer, yo estoy aquí para fortalecerme a través de ti y pedirte que no me dejes morir con el tiempo.”

Las palabras del espíritu preocuparon a Ebenezer, “espíritu, ¿Cómo puedo evitar que tú te desvanezcas con el tiempo?”

“Los Espíritus de las Navidades pasadas, presentes y futuras tienen un corto periodo de vida y una función específica.  Pero yo me alimento de la caridad, que es el sentimiento más puro que un corazón humano puede generar y de las buenas obras que realizan a través de su vida.  Para que yo no me desvanezca, las personas deben simplemente aprender a vivir y disfrutar cada día de su vida con un corazón generoso dispuesto a dar sin reclamar nada a cambio.   Mientras más servicio desinteresado las personas realizan unos a otros, el sentimiento de la Eterna Navidad se fortalece y yo puedo vivir sin límite de tiempo o espacio, eternamente.”  

“Entonces, junto a mi vivirás cada día de mi vida porque yo no permitiré que el sentimiento de amor a mi prójimo se muera cuando termine este día de Navidad.” Dijo, Ebenezer con júbilo en sus palabras.

“Yo te acompañaré y permaneceré a tu lado, junto a mi nunca volverás a sentirse solo, así que continua tu camino.  Vamos a buscar a Belle.”

Ebenezer siguió caminando hasta que llego a la orilla de un pequeño lago congelado, donde Belle patinaba junto a sus hijos.  Ebenezer se quedó perplejo por la impresión de verla.  Muchos años habían pasado.  Ebenezer observo como el esposo de Belle se despedía de ella con un beso.  Ebenezer sabía que habían estado hablando de él, porque el Espíritu de las Navidades Presentes se lo había mostrado. Cuando el esposo de Belle se fue, Ebenezer comenzó a caminar con pasos temblorosos hacia donde Belle estaba.  Al llegar junto a ella, su corazón latía muy de prisa y sin importar lo frio del ambiente, sus manos comenzaron a sudar, parecía un jovenzuelo que después de haber echo algo malo, no sabe como comenzar a pedir perdón por los errores cometidos.

Ebenezer sintió como su cuerpo se llenaba de calor al ser fortalecido por el Espíritu de la Eterna Navidad y con voz apacible dijo, “Belle, te ves tan hermosa como lo estabas, el día nefasto en que por culpa de mi avaricia te perdí.”  

Belle estaba sentada de frente al lago y al escuchar la voz de Ebenezer que estaba detrás de ella, sintió como su cuerpo cambiaba de temperatura y se ponía fría como la nieve.  Belle giro su cabeza y al ver a Ebenezer no pudo evitar ponerse a llorar.  Belle lo había amado con la fuerza de su juventud y había sufrido intensamente por su causa, cuando Ebenezer escogió aumentar su fortuna y no luchar por cumplir la promesa de matrimonio que le había dado.  Los labios de Belle temblaban, su corazón se agito, su rostro perdió la expresión de alegría que segundos antes mostraba a sus hijos y con una voz trémula dijo, “Ebenezer hemos vivido toda nuestra vida en este pueblo y desde que yo te libere de tu promesa de matrimonio, desapareciste de mi vida.  Sin embargo, por muchos años espere a que regresaras a mí.  Yo tenía la esperanza de que nuestro amor fuera mas grande que tu ambición, pero jamás me buscaste y dejaste que mi amor por ti muriera.”

Ebenezer agacho la cabeza y por unos segundos dejo que las lagrimas corrieran por sus mejillas, luego utilizando su bufanda se seco los ojos, levanto la cabeza, camino hacia Belle y mirándola de frente le pidió perdón, “Siempre fuiste la mujer de mi vida.  Pero me comporte muy cobardemente al quedarme sentado viéndote partir.  Estuve cegado por la ambición al dinero y me volví su esclavo.  Estoy aquí para pedirte perdón por todo el daño emocional que ocasione a tu corazón y por todas las lagrimas que tus ojos derramaron por mi culpa.”

Belle se quito los guantes de las manos y sujeto las manos de Ebenezer, “Yo no te guardo rencor, sufrí mucho, pero con el tiempo me enamore otra vez y forme una hermosa familia.  También con el tiempo pude darme cuenta de la soledad en la que vives, sin familiares ni amigos…”

Ebenezer interrumpió las palabras de Belle y suplico, “Por favor, no digas nada más.  Yo no quiero tu compasión.  Tampoco quiero que sientas pena por mí.  Yo, estoy aquí buscando tu perdón y tu amistad no tu lastima hacia mí.”

La suplica de Ebenezer conmovió el tierno corazón de Belle y sin pensarlo con una reacción espontánea lo abrazo, “Te perdono Ebenezer.  Te perdono porque durante muchos años no pude ni siquiera pronunciar tu nombre, pero ahora al volver a verte, me he liberado del pasado y puedo decir sinceramente que acepto tu amistad.”

El corazón de Ebenezer comenzó a latir otra vez a su ritmo normal y su rostro resplandeció con la alegría que le proporcionaba el escuchar las palabras de Belle.  Luego ambos se despidieron y se desearon una Feliz Navidad.  Ebenezer sentía que había disminuido el peso que llevaba sobre sus hombros, ya que al haber sido perdonado por Belle se había resuelto el conflicto emocional que durante años había permanecido mortificando su paz espiritual.  Después de haber caminado un poco, Ebenezer volvió la mirada hacia atrás para despedirse otra vez silenciosamente con su mirada de la sonriente Belle que había regresado a patinar con sus hijos sobre el lago congelado, luego Ebenezer sonrió y continúo caminando en dirección de la casa de su empleado Bob.

CONTINUARA…

 

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