LA NIÑA DE MIS OJOS. (PRIMERA PARTE)


Cuando te veo…  Jamás se distinguir si estoy dormido o despierto. Y un escalofrió recorre mi cuerpo.  Mientras mi piel se eriza  !Yo veo tu reflejo en el espejo!  Porque…  Aunque no estés físicamente a mi lado  !Vives en la luz de mis ojos!  Que como fotografía reflejan tu rostro en mis pupilas; porque desde que apareciste en mi vida…   Te has convertido en la niña de mis ojos.

Realmente me cuesta hablar acerca de mi vida, no es tan fácil como algunos de mis amigos creen. Ellos piensan que:  – Porque me gusta escribir es sencillo hablar de todo lo que acontece a mi alrededor.  Pero no es así, esta es la primera vez que voy a relatar los hechos a través de los años acerca de la niña de mis ojos, que llego a convertirse en mi cuarta hija y se mudó a vivir a mi casa después de mi divorcio. 

En junio del año 2009; yo me encontraba viviendo en un dúplex (apartamento pequeño de dos habitaciones que parece una mini casa) en Winter Garden, Florida.  Como era de dos habitaciones, una la ocupaba yo y la otra mis tres hijas.  Sin importarnos que la casa fuera pequeña, siempre nos esforzamos por vivir momentos inolvidables y muy felices.   El dúplex estaba muy cerca del centro del pueblo.  Todo nos quedaba muy accesible, como por ejemplo las tiendas hispanas, los supermercados, la gasolinera, la librería pública.  A un costado del dúplex, teníamos un parque (parque de los veteranos) donde celebrábamos los cumpleaños, hacíamos deporte o simplemente jugábamos.  En ese parque nos reuníamos con nuestros amigos y familiares para realizar días de campo.  También nos gustaba salir a caminar por las calles de Winter Garden, que siempre están llenas de flores de colores.  Visitábamos el mercado de agricultores los sábados y de esta forma nos divertíamos frecuentemente.  Por mucho tiempo nos pareció que ese dúplex era suficiente para nosotros, pero conforme fueron creciendo mis hijas, surgió la necesidad de buscar una casa más grande.  Un amigo me aviso de una casa que estaba desocupada y recién remodelada con una renta mensual acorde a mi capacidad económica. Sus palabras fueron las siguientes: ¡Es la casa perfecta!  Para ti y tus hijas.  Tiene cuatro habitaciones, piscina y está en un vecindario muy acogedor y seguro”.   Mi amigo estaba tan emocionado describiendo la casa, como tratando de que yo me interesara en ella, así que le pregunte: ¿Te van a dar comisión por ayudar a rentar la casa?  Su respuesta fue inolvidable:  -No, pero sé que ustedes van a ser felices en esa casa y su felicidad es mi recompensa.   Ese mismo día por la tarde después de salir del trabajo me fui con mi amigo a conocer la casa.  Mientras manejaba, me pareció que estaba muy lejos de todo lo que nos gustaba y el camino era muy complicado para recordar.  Mis pensamientos eran tan negativos, que ya estaba tomando anticipadamente la decisión de que no me gustaría la casa, ni el vecindario.  Después de manejar por más de 25 minutos estaba frente a ella.  Pintada de un tono suave color crema.  Con ladrillos de color café en toda la fachada.  Un amplio parqueo al frente.   Un majestuoso árbol, prodigando una sombra fantástica sobre un espacio amplio cubierto de grama, ideal para realizar un día de campo sin salir de casa.  La puerta de madera, en la entrada principal color café, hicieron que mis ojos se abrieran enormemente y comenzaran a brillar de la emoción.  Cuando abrí la puerta e ingrese a su interior;  me pareció escuchar un sonido flotando en el ambiente, mientras mi piel se erizaba cálidamente a cada paso que daba conociendo sus ambientes:  un estudio, una habitación principal con baño privado, dos habitaciones individuales, una sala familiar con chimenea, un cuarto de lavandería donde fácilmente se podían acomodar una cama grande para visitas y todavía quedaba mucho espacio disponible para decorarla, sala comedor, cocina, una habitación de grandes ventanas con cristales de frente a la piscina, el patio trasero con palmeras y un espacio adecuado para realizar fiestas.  Todo indicaba que realmente esa era ¡La casa perfecta!

Si, esa era la casa perfecta; hasta que el dueño me dijo cuanto había que pagar de renta, la cantidad mensual no se ajustaba a mi presupuesto.  Era demasiado elevada y sobrepasaba a mis necesidades económicas.  Después de escuchar lo que tenía que pagar de renta más el depósito de seguridad para poder vivir en esa casa, cruce mis brazos y suspire profundamente.  Sin decir nada comencé a caminar otra vez por todo el interior de la casa.  Seguidamente fui al patio trasero, donde me acerque a la piscina y agachándome un poco comencé a tocar el agua, mientras hablaba en voz alta diciendo:  – Como me gustaría vivir aquí pero no puedo.  Mis ingresos no me lo permiten.  Aunque debo admitir que fue emocionante pensar que podía vivir en esta casa.   Fue divertido estar aquí, aunque solo haya sido por un breve momento.  Entonces bajé mi cabeza, cerré mis ojos y en ese instante pude sentir una mano apretando mi hombro con suave firmeza, pero sin calor, porque la mano estaba fría.  Luego alguien susurro: – A ti te gusta la casa y a mí me gustas tú, su aliento frio cerca de mi oído me hicieron dar un brinco y me puse de pie al mismo instante que giraba para observar a quien me hablaba.  Y me sentí aturdido porque no había nadie a mi alrededor.

Esta historia,  CONTINUARA…

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