¿QUIEN MOVIO LA FOTOGRAFIA?

En muchas ocasiones no hace falta pensar en el mañana ya que basta con aprender a vivir el presente sin dejar escapar una sola oportunidad para servir y amar.

¿Quién movió la fotografía?  Esa fotografía, que cada mañana al despertar observaba colgando sobre la pared; de frente a mi cama.  Esa fotografía, que me hacía recordar ¡Lo feliz que fui! Y ¡Lo feliz que quiero volver a ser!

¿Quién movió la fotografía? Esa fotografía, donde me veía sonriendo de forma innegablemente radiante con luz propia en mis ojos, reflejando la fuerza de mi juventud.

¿Quién movió la fotografía? Esa fotografía, con la que yo solía hablar conmigo mismo de mis penas, mis problemas, mis insatisfacciones o tristezas.

Ahora, al contemplar la pared vacía muchos recuerdos agolpan a mi mente.  Memorias de mi niñez, como cuando mi padre me llevaba cargado sobre sus hombros; porque yo me fingía cansado o somnoliento, pero en realidad me sentía muy feliz de viajar entre sus brazos.  También recuerdo como solía llevar entre mis brazos a mis hijos cuando estaban pequeños.

¿Qué me pasa?

En mi mente puedo ver aquel día, cuando me sentía cansado, porque el trabajo me agobiaba y llegue enojado a casa.

¡Qué mal me porte!

Porque, cuando mis hijos corrieron a mi encuentro ¡Los rechace!  Y ni siquiera les permití que me dieran UN BESO.

¡Me arrepiento!

Pero mañana cuando regresen de la escuela, los besare, les leeré un cuento y les daré muchos abrazos; porque se los debo.  

¡Un momento!    ¡Tengo confusión en mi mente! 

¿Pero cómo lo hare?  Si, ellos ya crecieron y hace mucho tiempo que viven lejos. 

Ahora recuerdo, las muchas veces que discutí con mis hermanos.

¡Qué triste me siento! 

Porque todavía no les hablo a algunos de ellos, pero mañana los llamare y les diré ¡Cuanto los quiero!

¡Tengo que hacer algo!

No puedo seguir aquí contemplando la pared vacía.  Debo salir a buscar la fotografía.  Mañana le pediré perdón a mi esposa por haberme enojado, cuando mancho y arruino mi camisa blanca.  Recuerdo perfectamente como le grite. Además, yo no le hable por varios días.  Porque esa camisa me costó mucho dinero.  ¡Yo, Trabaje muchas horas para poder comprarla!  Hasta me negué a celebrar nuestro aniversario; para no gastar dinero.  Porque realmente quería comprarme esa camisa.  Pero mañana, la besare, le pediré perdón, la llevare de paseo y le diré ¡Cuanto la quiero!

¡Que extraño!

Hay mucha gente caminando dentro de casa. Pero no escucho lo que hablan.  Me acercare y les preguntare: ¿Quién movió la fotografía?  Aquella donde yo me veía tan seguro y confiado de vivir ¡Mi vida!

¡Me duele un poco la cabeza!

Si, me duele como cuando de niño, de adolescente y aun de adulto me portaba mal con mi mama.  Me dolía la cabeza, porque ella me regañaba y yo sentía que la odiaba.  Ahora recuerdo que no la he llamado y tampoco he tenido tiempo de visitarla.  

¡Pero qué mal, me he comportado!

La última vez que ella me llamo, no tuve tiempo para atenderla.  Ahora siento que el dolor que me causa el recuerdo de todos mis hechos pasados es tan grande que acongoja mi alma.  ¡Mi pobre madre!  ¡Mi viejita!  ¿Cuántas lagrimas derramo por mi causa?  Pero mañana, la llamare y la visitare de sorpresa.  Le llevare un pastel de fresas ¡Su preferido! También compartiré con ella toda la tarde y al caer la noche, le contare un cuento como cuando yo era su pequeño y ella amorosamente ME MIMABA.

¡La fotografía!!!  ¡Esta allí!!!  Sobre una mesa blanca.   Pero ¿Quién movió la fotografía?  Esa fotografía, donde me veo cada día a mí mismo, como un recuerdo perdido en la distancia.

¿Qué me ocurrió?

¿Qué paso conmigo mismo?

¿Cuándo fue, que deje de disfrutar de todo lo que hacía?  ¿Cuándo fue, que me olvide de hacer todas las cosas que me gustaban?  ¿Cuándo fue, que comencé a ser egoísta?  ¿Cuándo fue, que me olvide de servir a los demás?  ¿Cuándo fue, que mi rostro cambio y deje de sonreír?  y ¿Cuándo fue, que me olvide de VIVIR?  Porque, sin darme cuenta me perdí a mi mismo; envuelto en un mundo diferente.  Lleno de prisas.  Totalmente ocupado.  Dejando que mis insatisfacciones me hicieran mucho daño.  ¿Porque descargue mi enojo con todos los que estaban a mi lado?  ¿Cuándo fue, que comencé a darle mucho valor y demasiada importancia a las cosas materiales?  Preocupándome siempre, porque nada se quebrará o se llenará de polvo.  Gritando cada vez cuando alguien desordenaba la casa.

¿Cuándo fue, que me olvide de respetar los sentimientos ajenos?

¡Como quisiera poder sanar los corazones!  Donde clave palabras hirientes, dañando sentimientos y destruyendo emociones de los seres que amaba.  Si, yo sabía que las cosas materiales no sienten.

¿Porque hable con palabras ásperas?  

¡Yo me confieso!  Que hable con frases duras y ofensivas que hirieron, lastimaron o mataron poco a poco el amor de quienes las recibieron.  Porque esas frases llevaban veneno y se clavaron como espinas o dardos ponzoñosos en el corazón de quienes las recibieron.  ¡Pero MAÑANA CAMBIARE! Y seré mejor que todos los días anteriores.  Me esforzare por hacer feliz a los que amo y por ser mejor amigo, hermano, hijo, vecino, esposo y padre de los hijos que Dios me ha dado.

¡Si!  MAÑANA comenzare de nuevo.  Y corregiré todo lo que en mi mente se refleja.  ¡Ahora, que veo!  MI VIDA ENTERA; pasar como una película frente a mis ojos.  Tengo que decir que estoy SUFRIENDO por haberme olvidado de VIVIR, sin complejos.

Sin darme cuenta, he caminado desde mi cuarto hasta la sala, donde hay mucha gente.

¡Escuchen todos!  ¡Y respondan!   ¿Quién ha movido la fotografía?  Esa fotografía, que estaba colgando sobre la pared en mi cuarto y ahora esta puesta sobre una mesa blanca.

¡Un momento!   ¡No comprendo!   ¿Qué es lo que pasa?

¡Oh!  Mi mente se aclara, mis ojos ven con entendimiento, mi cerebro comprende todo lo que pasa a mi alrededor.  Ahora, ya no importa quien movió la fotografía.  Ahora, ya entiendo porque toda mi vida ha pasado frente a mis ojos de forma fugaz, recuerdo tras recuerdo.   

¡No es una mesa!

¡Tampoco es blanca!

¡Son flores! Y ¡Es un ataúd! sobre el cual descansa la fotografía que estaba colgando de frente a mi cama. Esa fotografía donde estoy sonriente y que hoy burlonamente me dice que:  Para mí, ya no habrá un MAÑANA.

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