Cuando nos enamoramos y hablamos de amor, hacia alguien que nos gusta; somos cuidadosos, esforzándonos por hacer todo lo que le agrada a la otra persona. Tratando de no cometer errores o faltas que puedan herir sus sentimientos. Como seres humanos siempre estamos anhelando lo que no tenemos, por eso luchamos por conquistar el amor de quien nos gusta, esforzándonos por llegar hasta su corazón para poder tenerle a nuestro lado. Pero cuando ya lo hemos logrado cometemos muchos errores. También, le damos más valor a lo que hemos perdido que a lo que poseemos aun cuando en muchas ocasiones ni siquiera estemos seguros de que realmente haya sido nuestro. Uno de los principales errores que cometemos es que dejamos de ser perceptibles a lo que le gusta, quiere o necesita nuestro ser amado. Y comenzamos a actuar como lo harían nuestros hermanos, tíos, padres, amigos o vecinos; olvidándonos de vivir nuestra vida para vivir la vida de los demás; dentro de nuestra relación en pareja. Con lo cual nos volvemos copiadores que después de haber conquistado el amor del ser querido, nos dedicamos a perderlo día con día por nuestras acciones. Ya que sin darnos cuenta, nos perdemos a nosotros mismos, sintiéndonos frustrados o confundidos. Y si no reaccionamos a tiempo podemos perder la oportunidad de ser felices; porque si no somos felices con nosotros mismo no podemos hacer feliz a nadie más. Todo como consecuencia por simplemente dejar de ser auténticos y originales.
EL COPIADOR
¡Soy un copiador! Y copio todo lo que está a mi paso.
¡Soy un copiador! De sueños ilusiones triunfos y fracasos.
¡Cuando aprenderé! Que el amor siempre hace daño.
¡Cuando entenderé! Que para amar hay que ser real
y no solo copia fiel de un retrato.

Voy a pedirle a las estrellas ¡Una señal! Que me lleve hasta la tierra

Cada pareja crea esos momentos especiales de forma particular e irrepetible, con los cuales establece un vínculo de complicidad, de alegría, de amor y de tolerancia. En algunos casos hasta de perdón, cuando alguno de los dos esta enojado por alguna razón. Ya que esos ridículos momentos (privados en la vida de cada pareja) tienen el poder de transportarlos a través de la vivencia, a un mundo casi perfecto que han construido por medio de recuerdos de algo bello e intangible y que se convierte en un ancla matrimonial que les da estabilidad, sensatez, alegría; así como la fuerza para seguir amando a ese ser especial con el cual eligieron vivir su vida. En algunos países se acostumbra a lanzar arroz sobre la pareja que se está casando, como símbolo de abundancia y en esta ocasión para la pareja que me escribió, el arroz combinado con pollo se ha constituido como un símbolo de unión y felicidad creando una receta muy popular simplemente conocida como:
Pero cuando nuestros sentidos se coordinan otra vez con nuestra mente y corazón; entonces vemos la realidad que nos atormenta y nuestra primera reacción es sentir miedo al vacío que atrapa nuestro cuerpo, a la soledad que nos rodea, al desamparo que súbitamente nos abraza y como niños temerosos del futuro, simplemente ¡LLORAMOS! Frágiles y cansados nos parece que solo tenemos dos opciones: dejarnos matar por el dolor o demostrar nuestro carácter y sobreponernos a la tragedia; luchando para seguir viviendo. Porque lo que hace la diferencia en nuestra vida no es todo lo que hemos sufrido, lo que hace la diferencia en nuestra vida es el uso que le damos a todo lo que hemos aprendido unido a nuestra capacidad de ayudarnos mutuamente y de tener la dicha de ser libres soberanos e independientes para volar alto como el quetzal por encima de las tragedias sin dejar de ser humanos.
Muchos de mis amigos se quejan de que el día del padre pasa casi inadvertido por su familia. Que en muchas ocasiones son ellos quienes en forma de broma se los recuerdan. Algunos de ellos dicen que es como si no tuviera mucha relevancia porque según la historia primero se decretó la celebración del día de la madre luego el día del niño y de ultimo el día del padre. Algunos de ellos creen que, debido al estereotipo ejemplificado de la figura paterna como un hombre rudo, tosco, fuerte que no le tiene miedo al destino, es que no recibe mucha atención, porque no concuerda con su imagen.



