Existen pequeñas cosas y a veces ridículas actitudes, que pueden llegar a ser como pegamento en la relación de una pareja. Fortaleciéndoles y creando memorias con las cuales pueden reír cada vez que las recuerdan, como: un chiste sin sentido, una canción mal entonada, una comida quemada, un simple Te Quiero; o tal vez palabras más emotivas y elocuentes dichas en el momento preciso, como: ¡Te Amo!
Cada pareja crea esos momentos especiales de forma particular e irrepetible, con los cuales establece un vínculo de complicidad, de alegría, de amor y de tolerancia. En algunos casos hasta de perdón, cuando alguno de los dos esta enojado por alguna razón. Ya que esos ridículos momentos (privados en la vida de cada pareja) tienen el poder de transportarlos a través de la vivencia, a un mundo casi perfecto que han construido por medio de recuerdos de algo bello e intangible y que se convierte en un ancla matrimonial que les da estabilidad, sensatez, alegría; así como la fuerza para seguir amando a ese ser especial con el cual eligieron vivir su vida. En algunos países se acostumbra a lanzar arroz sobre la pareja que se está casando, como símbolo de abundancia y en esta ocasión para la pareja que me escribió, el arroz combinado con pollo se ha constituido como un símbolo de unión y felicidad creando una receta muy popular simplemente conocida como:

Pero cuando nuestros sentidos se coordinan otra vez con nuestra mente y corazón; entonces vemos la realidad que nos atormenta y nuestra primera reacción es sentir miedo al vacío que atrapa nuestro cuerpo, a la soledad que nos rodea, al desamparo que súbitamente nos abraza y como niños temerosos del futuro, simplemente ¡LLORAMOS! Frágiles y cansados nos parece que solo tenemos dos opciones: dejarnos matar por el dolor o demostrar nuestro carácter y sobreponernos a la tragedia; luchando para seguir viviendo. Porque lo que hace la diferencia en nuestra vida no es todo lo que hemos sufrido, lo que hace la diferencia en nuestra vida es el uso que le damos a todo lo que hemos aprendido unido a nuestra capacidad de ayudarnos mutuamente y de tener la dicha de ser libres soberanos e independientes para volar alto como el quetzal por encima de las tragedias sin dejar de ser humanos.
Muchos de mis amigos se quejan de que el día del padre pasa casi inadvertido por su familia. Que en muchas ocasiones son ellos quienes en forma de broma se los recuerdan. Algunos de ellos dicen que es como si no tuviera mucha relevancia porque según la historia primero se decretó la celebración del día de la madre luego el día del niño y de ultimo el día del padre. Algunos de ellos creen que, debido al estereotipo ejemplificado de la figura paterna como un hombre rudo, tosco, fuerte que no le tiene miedo al destino, es que no recibe mucha atención, porque no concuerda con su imagen.



