EL CORAZON DE PETEN

Alguien me ha pedido que escriba un poco de mí.  De cómo me inspiro para escribir mis libros.  De cómo me preparo para conversar en público, dar charlas motivacionales, clases de escuela dominical o lecciones de un tema específico.  Me ha tomado un poco de tiempo decidirme a hacerlo y he decidido comenzar hablando del primer libro que escribí.  Espero no haberme excedido porque esta publicación está un poco larga, pero de igual forma me gustaría que la leyeran completa y disfruten de la lectura.

Cuando era niño vivía en un lugar llamado Pueblo Nuevo Suchitepéquez, (un pueblo pequeño) habitado en su mayoría por indígenas (casi todos descendientes mayas). Yo era un niño muy extrovertido (totalmente diferente a como soy actualmente). A pesar de mi corta edad ya sabía cómo elaborar pan; porque me gustaba pasar largas horas en la panadería que estaba detrás de la casa donde vivía.  ¡Me gustaba mucho!  Ayudar a hacer pan y especialmente cuidarlo cuando se estaba horneando, ya que su olor era fascinante para mí; a tal grado que podía pasar largas horas allí sin sentir cansancio. También disfrutaba mucho los largos paseos que daba por las calles del pueblo, cada vez que mi hermana (quien era mi tutora, porque vivía con ella y su esposo) salía para asistir a la escuela que estaba ubicada en otro pueblo cercano a donde vivíamos.

Uno de mis lugares favoritos para visitar, era donde la señora que elaboraba tamalitos de masa para vender y que todos compraban para acompañar la cena o el desayuno.  Ella era una mujer fornida, de largas trenzas negras, las cuales adornaba con listones de colores fuertes (amarillo, rojo, verde, azul), su rostro era redondo y con una amplia sonrisa que me inspiraba confianza.  Además de que siempre me llamo mucho la atención los colores tan vistosos de su ropa tradicional de nuestro país; nunca me dijo su nombre verdadero, ya que siempre que le preguntaba ¿Cómo te llamas?  Me respondía ¡Llámame María!

Yo era un niño aparentemente bonito a los ojos de María; porque siempre me decía:  -Voz sos un muñequito blanco sacado de una pantalla de televisión (En esos momentos lo que más extrañaba de la casa de mis padres era nuestra televisión en blanco y negro).  María se ofreció a enseñarme, el Idioma maya que ella hablaba.  Yo la escuchaba fascinado cada tarde, cuando me escapaba para aprender con ella.  María era una mujer muy dulce y paciente. Un día mientras me enseñaba su idioma, me dijo: -Este es nuestro secreto.  Si, tu hermana se entera que bienes aquí y que te enseño nuestro idioma; me va a ir muy mal.  No quiere que me acerque a voz y mucho menos que te enseñe nuestro idioma.  También me dijo que tú tienes prohibido hacer amistad con la gente del pueblo; tu hermana no nos quiere.  Pero vos sos un ichto muy inteligente y mientras vengas yo te sigo enseñando.

María me conto muchas historias de personas que viajaban a un lugar muy lejano, donde estaba oculta una ciudad gigantesca maya llena de secretos y tesoros; los cuales ellos extraían de la tierra misma para luego venderlos en secreto con hombre blancos, que venían de otros países para llevarse esos tesoros fuera de Guatemala.

Siempre he sido muy curioso (eso aún no ha cambiado en mi), y debido a esa curiosidad natural en mí, siempre le hacía muchas preguntas a María.  Ella me respondía a todo, llenándome la cabeza de lugares fascinantes, peligrosos, escondidos en el aguanima de Peten; y siempre me decía que ella no estaba de acuerdo con lo que hacían los hombres del pueblo, que viajaban para robarse los tesoros de esas ciudades para venderlos, porque María consideraba que le pertenecían a su pueblo y a Guatemala.

Un día mientras María me servía un tamal de masa en un pequeño plato de plástico duro (muy comunes entre la gente de mi país) llego a visitarla un hombre de aspecto rudo, alto (comparado con la mayoría de los hombres del pueblo) y de piel oscura.  Maria me presento con él y me dijo: -Este es Macario, el Shaman Maya del pueblo.

Macario se acercó a mí y puso sus dedos dentro de mi pelo de forma tal que me pareció estaba acariciando mi cabeza.  Luego dijo: -Tenia deseos de tocar tu pelo, es tan suave como pollo recién nacido. Me pregunto mi nombre y me dijo: – ¿Te gustaría aprender a danzar para la lluvia?  Tienes un don que el Dios del cielo ha puesto sobre tu cabeza; y yo lo siento.  ¡Eres muy especial!  Yo lo sé, porque muchas han sido las ocasiones que te he visto saltar sobre las rocas del rio, aun cuando sus aguas están crecidas y las piedras lisas.  También he observado como tocas las plumas de los pájaros, sin que ellos vuelen asustados de tu lado.  Nadie se tiene que enterar que te voy a enseñar a bailar; así como María te enseña nuestro idioma con palabras, yo te enseñare nuestro idioma corporal con la danza al Dios del cielo.

Yo lo escuchaba atento, mientras mi tamalito de masa se enfriaba.  Luego voltee a mirar a María y ella hizo contacto directo a mis ojos.  Se acercó a mí, se inclinó hasta mi altura para decirme: -No tengas miedo.  Macario nunca te hará daño.  Además, yo siempre estaré cerca de ti; mientras aprendes a danzar con el Shaman Maya.

María puso un trozo grande de queso fresco sobre mi pequeño plato y con el hambre que yo tenía acepte de inmediato.  A partir de entonces, mis tardes de fuga de casa; se dividieron en dos clases diferentes.  Una dentro de casa de María para aprender su idioma (el cual actualmente ya no recuerdo). Otra afuera en el campo cerca del rio por en medio de los cafetales o arboles de cardamomo, danzando.

Todavía recuerdo que yo, copiaba fielmente los movimientos de la danza, siguiendo literalmente como una sombra los pasos de Macario.  Siempre danzando sin camisa y sin zapatos.  Hasta que después de muchos días, cuando ya había memorizado todos los movimientos de la danza; Macario me llevo a un lugar desolado.  María cumplió su promesa y nunca se separaba de mí.  El sitio tenía muchos árboles, pero en el centro había un espacio cubierto de grama muy verde.  Los árboles que lo rodeaban formaban un circulo.  También había muchas flores blancas sembradas al pie de los árboles, formando un circulo perfecto.  Macario me indico que me quitara la camisa, los zapatos y los calcetines.  Después, él se sentó a un lado para comenzar a tocar un instrumento muy parecido a un tambor, pero largo de tamaño.  María comenzó a tocar una flauta, entonces me dijo: – ¡Baila!  Para que la lluvia riegue nuestros campos. – ¡Baila!  Para que las cosechas sean abundantes este año.  – ¡Danza!  Para que el Dios del cielo nos de su abundancia.  Yo estaba muy asustado, pero conformé la música empezó a envolver mi cuerpo, me fui calmando.  Y sin pensarlo, comencé a bailar siguiendo el círculo de flores blancas.  No recuerdo los pasos de la danza, ni mucho menos los movimientos que efectuaba, pero si recuerdo como un calor extraño invadía mi cuerpo y a veces sentía que me quemaba.  También recuerdo que casi siempre cerraba los ojos a la mitad de la danza.  Y cuando terminaba de bailar; verdad o coincidencia el cielo estaba oscuro.  No pasaba mucho tiempo antes de que comenzara a llover muy fuerte, en todo el pueblo.

Macario y María siempre se ponían felices.  Ambos me decían que había encontrado agrado en los ojos del Dios del cielo; por eso enviaba la lluvia como regalo para todo el pueblo. Ellos en muchas ocasiones me prometieron llevarme al corazón del Peten, a conocer las ciudades perdidas, ocultas por el tiempo dentro de la tierra magnifica.  Ellos me decían que estaban seguros de que si yo iba a Peten, las puertas mismas del aguanima de abrirían para dejarme ver sus secretos.  Maria me decía: -Tienes que esperar a crecer para que puedas valerte por ti mismo.  Solo así podremos viajar al Peten.  Allí existe una puerta cerca de una pirámide, que parece cueva, pero en su interior esta escondida la ciudad más grande del aguanima.

Todo esto ocurría siempre a escondidas de mi hermana y cada vez que María me lo pedía, yo bailaba (danzaba según ellos) para que la lluvia viniera al pueblo.

Un día Macario llego a la casa de Maria por la tarde, entonces me pregunto: – ¿Te gustaría bailar un poco?  No tienes que quitarte los zapatos, ni la camisa.  Aquí, están unos señores que vienen de otro país y quieren verte bailar.   Yo no quería hacerlo porque estaba en mi clase de aprendizaje del idioma, pero al final me convencieron.  Los extranjeros (ahora sé, que eran norteamericanos) me tomaron muchas fotos.  Ese día fue de muy mala suerte bailar dentro de la casa de María, porque mi hermana regreso temprano de la escuela y ya tenía ratos buscándome por el pueblo.  Mi hermana me encontró justo cuando estaba bailando.  Me tomo del pelo y me saco casi arrastrando todo lo que estaba enfrente de mi (Ese día supe lo que era volar sin alas, sujetado fuertemente por el pelo).  Mi hermana estaba furiosa y me decía que yo era el payaso del pueblo haciendo el ridículo bailando como borracho delante de todos.  Cuando llegamos a la casa me dio tremenda paliza que no volví a sentir deseos de regresar a la casa de Maria.

Al poco tiempo de que eso paso, nos movimos a otro pueblo llamado Santo Tomas la unión. Donde me olvide por completo de la danza al Dios del cielo y del idioma maya que estaba aprendiendo.

Mi hermana me inscribió a la escuela para tenerme ocupado.  Y una tarde cuando regresé de clases me encontré con Macario afuera de mi casa.  Él se acercó a mí y tocándome la frente me dijo: -Todos los dones que el Dios del cielo te dio; yo me los llevo.  Tu no los vas a necesitar.  Yo los tomare para mí, hasta que llegue el tiempo en que regreses al pueblo (yo sentí que algo salió de mi cuerpo, fue una sensación inexplicablemente extraña). Jamás regrese al pueblo.  Nunca volví a ver a Macario o Maria otra vez.  Con el paso del tiempo escribí un libro basado en lo que María me contaba y lo titulé “LA MASCARA DE JADE” (Actualmente estoy realizando una nueva edición del libro para volver a publicarlo).  Escribí el libro cuando tenía entre 12 y 14 años. Y me sorprende ver que actualmente el mundo descubre las ciudades ocultas en el corazón de Peten.   Entonces yo me pregunto si todos los relatos que María me conto de niño ¿serán verdad o fantasía? Porque a quien no le gustaría descubrir los secretos del aguanima de Peten.

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3 thoughts on “EL CORAZON DE PETEN

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  1. Wow, estoy sorprendido de tu talento para escribir… te admiro, es real toda la historia? O mezclada entre ficción y realidad? En todo caso que excelente historia, felicidades amigo

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