
Como un cristal transparente, totalmente invisible al sentido de la vista es la pared que divide el mundo de los vivos con el mundo de los muertos. Una de las preguntas que más ha resonado a través de la historia es “¿A dónde vamos cuando morimos?” Y muchos son los cuestionamientos que han surgido alrededor de esa pregunta: ¿Existe la vida después de la muerte? ¿Volveremos a ver a nuestros seres queridos cuando hayamos muerto? ¿Existe el paraíso? ¿Existe el infierno?

¿Quién movió la fotografía? Esa fotografía, que cada mañana al despertar observaba colgando sobre la pared; de frente a mi cama. Esa fotografía, que me hacía recordar ¡Lo feliz que fui! Y ¡Lo feliz que quiero volver a ser!
A la luz de un farol ¡En penumbras! Sentado sobre una roca, aturdido y sin punto fijo, dirijo la mirada hacia el entorno vacío, envuelto en una inexplicable soledad ¡Soñando con volver a casa!