
Que ironía de la vida… Tener que sonreír mostrando un rostro cubierto de escarlata, para no mostrar que mi corazón está roto y destrozado. Ya que solo así podre seguir ocultando la inevitable realidad que me presiona a vivir entre penumbras desde que tú te has marchado.
Inexplicable sentimiento que me envuelve cada vez que el calendario muestra una fecha importante para ti, y para mí. Sin embargo, yo sé que llorar ya no me sirve de nada. Porque el dolor que siento se ha quedado plasmado en mi vientre vacío, donde los recuerdos amenazan día con día con quedarse en el olvido.

Que Ironía es sentirme completa, cuando se perfectamente que una parte de mi se desprendió con tu partida. Pero, aunque sufra y me sienta herida jamás me olvidare de ti. Porque nueve meses viviste adentro de mí y me hiciste inmensamente feliz.
Durante los años que estuviste junto a mí, cambiaste mi mundo por completo. Antes de que tu llegaras todo estaba cubierto de luz, pero sin color. Y desde que te tuve en mis brazos por primera vez, mi mundo se volvió azul. Y llenaste de felicidad mi corazón.
Hay momentos en los que quisiera caminar retrocediendo sobre la línea del tiempo, para ver tu existencia. Y poder decirte todas aquellas cosas que se quedaron ahogadas adentro de mi boca. También quisiera materializar tu cuerpo solo para darte un abrazo. Ya que lo abrupto de tu partida me negó la oportunidad de tenerte mas tiempo a mi lado.

¿Sabes?, No quiero recordar el día que te dije adiós. Porque pusiste todo mi mundo en caos, dejándome una indeleble huella de dolor y llanto. Ya que desde entonces mi mente y mi corazón están desfazados, porque mi mente me obliga a seguir viviendo, mientras mi corazón se ahoga en dolor negándose a aceptar la realidad.

Algunas veces me pregunto ¿Cómo puedo seguir viviendo? Entonces sorpresivamente siento tu presencia. Y me parece como si la respuesta llegara directamente de tus labios al recordar tu sonrisa. Entonces miro a mi alrededor para descubrir que mi mundo sigue siendo tan azul como cuando tú estabas a mi lado. Y recobro toda mi fe, que me da la seguridad y la certeza de que algún día caminaremos juntos sobre la eterna línea del tiempo para no separarnos JAMAS, mientras me esfuerzo por sonreír con mi rostro cubierto de ESCARLATA.

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