COLORES DE OTOÑO EN PRIMAVERA (PARTE XI)

OTONO-52Como duele respirar cuando la tristeza oprime el corazón, especialmente cuando el dolor se engrandece adentro de nuestro pecho, limitando el espacio disponible para que nuestros pulmones trabajen correctamente.  Con movimientos pausados Eduardo trataba de abrir los ojos, cegado por la intensidad del foco que iluminaba la habitación.  Poco a poco sus pupilas se fueron acostumbrando a la luz y su cerebro comenzó a coordinar las imágenes que recibía a través de sus ojos. Eduardo reconoció que estaba en la enfermería de la universidad.

Repentinamente comenzó a llorar en silencio.  Eduardo estaba confundido y no podía asimilar lo que había visto.  No podía ser posible que Ana estuviera viva.  Pero tampoco estaba dormido cuando la vio; por lo que no podía ser un sueño. Los ojos de Eduardo seguían derramando lágrimas cuando escucho esa inconfundible voz que lo hizo crisparse sobre su cama, “¿Ya te sientes mejor? Me llamo Nora.  Estudio medicina y estoy haciendo mis practicas aquí en la enfermería de la universidad.  Con ayuda de unos amigos te trajimos, porque te desmayaste.  ¿Puedo saber cómo te llamas?”

OTONO-19Consternado y sin poder contener el llanto de sus ojos, Eduardo trato de responder, pero sus labios temblaron ocasionando que el sonido de sus palabras se quedara inmerso en su boca. La piel de Eduardo se erizo y todo su cuerpo tembló al sentir la mano de Nora sobre su frente mientras le decía, “Te puedes quedar aquí esta noche.  Yo regresare mañana temprano.  Cuando regrese, si te sientes mejor podemos conversar un poco acerca de tu salud.”

Seguidamente Nora fue a buscar su carro al parqueo.  Después se dirigió a su casa.  Al llegar a su casa, abrió la puerta y percibió el delicioso aroma de pie de manzana recién horneado proveniente de la cocina.  Nora rápidamente entro a la cocina porque sabía que su madre estaba allí, “¡Mamá!, Lo he visto. Tu no podrás creer lo que me paso hoy en la universidad.  Es maravilloso saber que no estoy loca.  Porque lo vi, mamá.  No sé cómo se llama, pero el hombre de mis sueños existe.  Esta vivo.”

Alicia, la madre de Nora se preocupó al observar cómo su hija se expresaba con tanta emoción, “Cálmate Nora.  Explícame ¿A quién has visto?”  

OTONO-29Los ojos de Nora brillaban de felicidad, “He visto al hombre con el que he soñado tantas veces en los últimos años.  Yo te he contado mis sueños, mamá.  Es el hombre al que amo.  Él es el hombre a quien en sueños me he entregado.  Yo he sentido sus manos acariciar mi cuerpo.  Sus labios besar los míos. Él es exactamente como lo he visto en mi mente.  Muchas veces pensé que me estaba volviendo loca, porque me enamoré de alguien a quien solo podía ver en sueños.  Pero ahora sé que ese hombre existe y mañana lo volveré a ver otra vez.” 

Con tono de preocupación Alicia le respondió, “Nora, desde niña has tenido esos sueños que te inquietan, pero con la ayuda de la psicóloga ya habías superado esa inexplicable doble vida que solo existe en tu mente.”

OTONO-32“No, mamá.” Dijo Nora con rudeza, “Han sido muchas las ocasiones en que me he visto a mí misma compartiendo con personas que no conozco.  He sentido dolores de parto sin estar embarazada.  He sufrido la pena y preocupación de unos hijos que no existen por causa de un sentimiento maternal que se despertó en mi sin explicación lógica.  Y cuando me enamoré por primera vez con toda la intensidad de mi ser, creí que definitivamente me estaba volviendo loca, porque me enamoré de alguien a quien solo podía ver en sueños.  Pero ahora es diferente porque sé que el hombre al que amo está vivo, ya que lo he visto, lo he tocado y se exactamente dónde encontrarlo.”

Alicia se quedó callada mientras meditaba en su mente.  Alicia amaba a su hija y desde que su esposo murió se concentró en buscar la felicidad de Nora.  Ella sabía la posible causa de los inexplicables sueños que su hija experimentaba desde muy pequeña.  Sin embargo, se negaba a aceptar su responsabilidad en los acontecimientos pasados que no podían quedarse en el olvido.  Ya que Nora constantemente sufría de ansiedad, ocasionada por la necesidad de querer encontrar respuestas que le ayudaran a comprender sus propios sentimientos.

OTONO-18Nora siempre había sido muy dedicada a los estudios, una hija ejemplar que no se metía en problemas y que le gustaba ayudar en todos los quehaceres de la casa.  Siempre estaba de buen humor.  Le gustaba disfrutar de los paseos al aire libre y tener muchos amigos.  Estudiaba medicina en la universidad.  A pesar de ser muy hermosa nunca había tenido novio.  En ocasiones su carácter se volvía introvertido y permanecía largas horas encerrada en su habitación. Nora vivía el conflicto de no poder definir completamente la realidad, porque en muchas ocasiones sus sueños eran tan reales que cuando despertaba seguía inmersa en un mundo lleno de personas que no conocía, pero a quienes amaba, al extremo de poder sentir dolor, tristeza, melancolía o felicidad compartiendo su vida con esas personas de forma imaginaria para ella.

OTONO-30Desde hacía varios años Nora se enamoró de Eduardo a pesar de no saber quién era ni como se llamaba.  Nora acudió al psiquiatra porque no podía contener las emociones que estaba viviendo, sin importar si estaba dormida o despierta.  Porque podía sentir las caricias de Eduardo sobre su piel, definir el sabor de los besos de Eduardo sobre sus labios sin tenerlo cerca de ella.  Explotar en un torrente de alegría o tristeza de forma involuntaria, sin explicación o motivo.  Nora pensaba que su vida era un caos, ya que las emociones de su corazón creaban sensaciones reales sobre su piel y cuando pensó que definitivamente se volvería loca, todo cambio.  La paz llego a su vida, los sueños que la atormentaban de noche desaparecieron.  Dejo de experimentar sensaciones que no le pertenecían y comenzó a vivir su propia vida.

OTONO-34Pero su encuentro con Eduardo revivió todas esas emociones de un solo golpe en su corazón y no estaba dispuesta a perder la oportunidad de hacer realidad todas sus fantasías, disfrutando y compartiendo al lado del hombre que amaba mucho antes de conocerlo.  Así que esa noche Nora no pudo dormir, esperando con ansias que llegara el nuevo día para ir a buscarlo, porque no permitiría que la oportunidad de que Eduardo se enamorara de ella se le evaporara de la misma forma que se evaporaban sus sueños al despertar cada mañana.

CONTINUARA… 

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