
Hay dolores que nos hacen gritar, golpear, gemir o retorcer. Y que se expresan abiertamente sin condiciones, ni restricciones. Sin importar opiniones, criticas o consejos. Ya que solamente queremos erradicarlos de nuestros cuerpos. Pero también hay dolores que se sufren en silencio, porque se rompió el lazo de amor, que físicamente nos mantenía unidos en un mundo personal casi perfecto.

Two months have passed since I shared my most recent publication. My computer, keyboard, and desktop are covered in dust. It seems incredible, but every time I touch the keyboard, the dust sticks to my fingers. Leaving traces semi-tarnished by the density of feelings dormant between memories and tears, which gently awaken from dreams almost forgotten in time.



Yo no enseño religión, tampoco profeso perfección ni santidad. Pero si me gusta compartir aspectos conceptuales y educativos que nos ayuden a obtener progreso espiritual, económico, profesional, académico o que nos ayuden a obtener satisfacción personal y felicidad en cualquier circunstancia que estemos viviendo.
Los ojos de la Muñeca se abrieron enormemente, fascinados con el interior de la casa. Todo el primer nivel era una pista de baile con piso de cerámica color gris. Las paredes estaban pintadas de color lila y cubiertas por múltiples flores de colores brillantes. Del techo colgaban tiras plastias cubiertas de hojas verdes entrelazadas con luces de colores. En el centro de la pista una enorme bola giratoria cubierta de lo que parecían ser pequeños espejos de color dorado. A un costado estaba una barra donde se servían las bebidas alcohólicas. El extremo opuesto estaba dividido en un pequeño escenario y una pequeña plataforma para DJ con dos enormes bocinas. La pista de baile también estaba circulada por varias mesas y sillas donde las personas podían comer.


