
Siénteme… Cada mañana al despertar como si fuera la cálida luz del nuevo día, que impetuosamente atraviesa los cristales de tu ventana para iluminar tu rostro, mientras suavemente acaricio tus labios para darte un beso.

Siénteme… Cada mañana al despertar como si fuera la cálida luz del nuevo día, que impetuosamente atraviesa los cristales de tu ventana para iluminar tu rostro, mientras suavemente acaricio tus labios para darte un beso.
Anoche me desperté llorando, porque soñé que tú te alejabas de mi y aunque parezca mentira; mientras dormía, como Julieta gritaba “Romeo, Romeo, donde estas que no te veo” ¡No te rías de mí! Porque fue una terrible pesadilla, pensar que te perdía.
¡Pero estoy junto a ti! Y al despertar abro mis ojos, sintiendo tu aliento; mientras acaricio y veo tu cuerpo cálido a mi lado. ¡Que maravilloso don y privilegio! Poder despertarme, dándome cuenta de que es una maravillosa realidad ¡Tenerte para mí!