
En el libro de los Hechos de los apóstoles, en el capítulo 17, hay una anécdota o relato que Pablo nos cuenta acerca de lo que predicó en Atenas y de una inscripción que le llamo fuertemente la atención “AL DIOS NO CONOCIDO”. Quizás hayamos tenido la oportunidad de leer este relato con anterioridad, pero tal vez no le hemos dado la atención que merece, o descubierto la importancia que tiene esa frase. Y probablemente sin darnos cuenta hemos omitido descubrir el misterio que contiene o aprovechado la grandísima invitación que se nos brinda para conocer al “DIOS NO CONOCIDO”.
