Desde niño aprendí que la realidad no se debe mezclar con la fantasía, porque puede ser peligroso. Y que nacer con dones especiales no te garantiza el éxito, como tampoco te hace inmune al dolor. Pero si aprendes a controlar los deseos de tu corazón y los pensamientos en tu mente, entonces puedes crear una realidad fantástica a tu alrededor.
