
Las chicas del Happy Boy esperaron a que se fueran las mujeres que agredieron a La Americana para ayudarle. La levantaron del suelo, la cubrieron con un mantel que agarraron de una mesa y le ayudaron a entrar a una habitación para que se bañara. Después de ese incidente, La Americana jamás volvió al Happy Boy. El hombre que había bailado con La Americana tampoco regreso y en el pueblo se esparció el rumor de que su esposa le había pegado dejándolo con un ojo morado. Desde entonces cuando un hombre se niega a ir a una fiesta con sus amigos, se popularizó decir, “No vas a fiestas porque te pega tu mujer. Y si te vas sin pedirle permiso, al regresar a tu casa te pone el ojo morado.”
